ENTREVISTAS

Marcelo Alonso y la comparación de líderes chilenos con Ricardo III: «Al expresidente Boric y al Presidente Kast les falta humor, reírse de sí mismos»

El actor analiza a Boric, Kast y el poder en Chile bajo la lupa de Ricardo III. Una reflexión profunda sobre política, la falta de humor y la crisis de la cultura.

Marcelo Alonso Psp 05 Agosto Web
Radio Futuro

Marcelo Alonso regresa a las tablas con un desafío actoral de envergadura en la obra «Historia de un jabalí o algo de Ricardo». En esta pieza, dirigida por Cristián Plana, el actor explora los recovecos de Ricardo III, uno de los personajes más complejos de William Shakespeare. En conversación con Andrea Moletto y Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras, Alonso aprovechó el trasfondo de su personaje para reflexionar sobre el ejercicio del poder en Chile y la personalidad de sus líderes.

El arquetipo del tirano y el poder

La obra, que se presenta en el Teatro Finis Terrae, indaga en la figura del tirano contemporáneo. Alonso define a Ricardo III como un arquetipo fundamental de la humanidad. Según sus palabras, el personaje es «el tirano por excelencia, por definición, con ciertas características espectaculares que es el humor, son los tiranos claunescos, divertidos, pero capaces de una violencia peor y tremenda».

Para el actor, esta lucha por el poder es algo inherente a cualquier grupo humano. «Cuando aparece el alfa, aparece el beta, que está por debajo, pero que desea el lugar del alfa y para eso hace asociaciones llenas de trampas, mentiras y asesinatos». Esta dinámica, según explica, no solo ocurre en los palacios de Shakespeare, sino que se manifiesta en la vida cotidiana y, por supuesto, en la política nacional.

La falta de humor en Boric y Kast

Al ser consultado sobre quién encarna hoy a este «Ricardo III», Alonso no dudó en apuntar hacia los líderes actuales. Respecto al expresidente Gabriel Boric y al actual mandatario José Antonio Kast, el actor fue tajante respecto a una carencia que considera fundamental: la capacidad de reírse de uno mismo.

«Al expresidente Boric le falta humor, nunca lo vi reírse de sí mismo», sentenció Alonso. En su análisis, esta gravedad marcó el tono de su administración. Además, agregó que el mandatario «fue muy grave en algunos asuntos. Fue un poco trágico el diseño de su gobierno o el personaje en que se tuvo que transformar». Incluso especuló sobre la construcción de la imagen pública de Boric, mencionando que «quizás creó un personaje… todo partió con la barba para decir que no era pegada porque era un joven que a lo mejor no era su tiempo».

Por otro lado, Alonso incluyó a José Antonio Kast en este diagnóstico de excesiva seriedad. «A Kast también le falta humor», afirmó, contrastándolos con figuras previas que, a su juicio, sí manejaban este recurso comunicacional.

El contraste con Bachelet y Piñera

Para Marcelo Alonso, el humor es un síntoma de seguridad y conexión con la ciudadanía. En ese sentido, rescató las figuras de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera por su capacidad de distensión. «La presidenta Bachelet tenía humor. Piñera tenía humor, se reía de las piñericosas. Se reía de sí mismo».

En cambio, al recordar a Ricardo Lagos, lo situó en una categoría distinta, más cercana a la solemnidad de otro tiempo. «Él se parece más a Ricardo III. Pero era otro siglo, figuras más monolíticas». El actor argumenta que, en la actualidad, un presidente que no puede reírse de sus propios errores o disculparse con naturalidad pierde una herramienta valiosa de liderazgo frente a la sociedad moderna.

El diagnóstico de la cultura en Chile

El intérprete también expresó su desencanto con la gestión cultural de los últimos años. Respecto a la administración de Boric, admitió que sus expectativas iniciales no se cumplieron. «Yo tenía demasiada expectativa… fueron muy pocos los logros que yo logro ver ante mis demasiadas expectativas. Desde el punto de vista de la cultura, muy poco, muy poquito».

Sobre el actual gobierno de Kast, Alonso mostró preocupación por los recortes presupuestarios en el sector. «Tiene cosas terribles que es bajar los presupuestos. A la derecha no le importa tanto la cultura porque no se siente reflejada por sus protagonistas». Sin embargo, su crítica fue más allá de un sector político específico, lanzando un diagnóstico amargo sobre la identidad nacional: «La cultura no es tan importante en Chile para nadie».

Según el actor, esta falta de prioridad es un problema transversal que cruza a todo el espectro político. «La cultura es vista como algo prescindible ante emergencias de seguridad o educación». Para Alonso, esta desvalorización es más grave que una persecución ideológica directa, ya que implica una convicción real de que el arte no es esencial para el desarrollo del país.

Una invitación al teatro

A pesar de su mirada crítica sobre la realidad nacional, Marcelo Alonso invitó al público a conectar con la profundidad y la sátira de su nueva obra. «Es comiquísima, muy graciosa, profunda y breve. Habla del poder y de las relaciones humanas».

«Historia de un jabalí o algo de Ricardo» se presenta como una oportunidad para ver reflejados los vicios del poder en un formato cercano y dinámico. Las funciones se realizarán en el Teatro Finis Terrae hasta el 22 de agosto.


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