El reciente sistema frontal que afectó al norte de Chile ha dejado imágenes impactantes de inundaciones en calles, quebradas y canales. Sin embargo, detrás de la emergencia existe una realidad silenciosa: las obras de mitigación construidas en la última década impidieron una catátesis mayor. Así lo planteó el arquitecto y urbanista Dino Bozzi, quien en su columna de Palabras Sacan Palabras valoró positivamente la respuesta de la infraestructura urbana frente a las intensas precipitaciones.
Las obras de mitigación sí funcionan
En primer lugar, Bozzi destacó el comportamiento de las obras diseñadas tras el aluvión de 2015 en Tocopilla. En esta localidad, las filmaciones muestran cómo el agua es encauzada por vías preparadas especialmente para este fin. Según el experto, «la vereda y la calle están separadas por un murete. Resulta que esa es una calle proyectada para llevar el agua. Antes de que hubieran estas obras, el agua pasaba por donde quería y se llevaba casas, mataba gente».
De igual manera, el urbanista mencionó la situación de Antofagasta, donde las vías aluvionales en los cerros contuvieron de forma exitosa el flujo destructivo. Aunque las obras no hacen desaparecer el peligro físico, sí logran controlar sus efectos más devastadores. Bozzi aclaró que estos canales transversales «no van a eliminar el riesgo, no van a terminar con el desastre, pero van a mitigar. Por lo tanto, no es para estar saltando en una pata, porque evidentemente hay mucha más pega que hacer y hay otros ámbitos de los que hacerse cargo».
El mito de los desastres «naturales»
Por otra parte, Bozzi enfatizó un principio fundamental del urbanismo moderno: la geografía siempre reclama su espacio natural. El agua tiende a retornar a sus cauces históricos, sin importar cuántos años hayan permanecido secos. Por esta razón, el arquitecto sostiene que la ocupación indebida del territorio es el verdadero origen de las tragedias urbanas.
En este sentido, el especialista fue categórico al señalar que «los desastres naturales no existen. Los desastres ocurren porque nos instalamos o interrumpimos o afectamos la naturaleza. Nos instalamos en humedales, nos instalamos en cauces de ríos, nos instalamos en quebradas». En consecuencia, las obras de mitigación solo son necesarias porque el ser humano ha construido en zonas de alto riesgo. Además, advirtió sobre la urgencia de regular las actividades productivas río arriba, como los tranques de relave de la minería, los cuales modifican drásticamente la geografía y alteran los flujos hídricos.
Diseñar la «mejor ruina posible»
Para ilustrar una solución integrada a la ciudad, Bozzi citó el Parque Kaukari en Copiapó, diseñado por el Premio Nacional de Arquitectura Teodoro Fernández y el ingeniero hidráulico Bonifacio Fernández. Este espacio funciona como un parque urbano de alta calidad en tiempos normales, pero se transforma en una zona de inundación controlada cuando baja el agua del río.
Al respecto, recordó una lección de su colega Teodoro Fernández: «Diseña la mejor ruina posible. Es decir, piensa en lo peor que le puede pasar a tu proyecto, sea un edificio o un parque, y piensa cuáles son los mínimos a los que debe responder, no solo estéticamente, sino que sea capaz de responder ante estos problemas, sean los terremotos, sean los incendios, sean estas avalanchas».
El rol indispensable de un Estado presente
Finalmente, Bozzi reflexionó sobre el financiamiento y la planificación a gran escala que requieren estas obras de infraestructura pública. La escala de los desafíos climáticos actuales, con tormentas cada vez más intensas y violentas, exige un actor con la capacidad de coordinar y ejecutar políticas de largo plazo en los territorios.
Por este motivo, el urbanista defendió la necesidad de contar con un Estado robusto. Según sus palabras: «¿Cuál es la mayor medida de mitigación y de prevención de desastres que tenemos? Es el estado, un estado como el que tiene Chile». Asimismo, agregó que «no nos sirve un estado pequeño en un país con tantos terremotos y con tanta oportunidad de desastres que tienen que ver con esto. Por el contrario, hay que ser racional, hay que gastar las platas donde corresponde, hay que poner el énfasis ahí, hay que cuidar y tener aún más de los estupendos profesionales que tenemos» en ministerios clave como Obras Públicas, Vivienda y Bienes Nacionales.
