Noticias

La canción de Queen que no gustó a Roger Taylor y se volvió un sencillo gracias a Michael Jackson

Uno de los sencillos claves en la carrera de Queen cumple años este día y a manera de celebrar su legado, te contamos su historia.

Queen 1980
Getty Images

Hacia 1980, Queen se encontraba en una encrucijada creativa. Tras dominar la década anterior a punta de himnos de rock pesado, arreglos operísticos y pomposidad sinfónica, la agrupación británica decidió dar un golpe de timón absoluto con The Game.

En ese escenario de experimentación irrumpió «Another One Bites the Dust», una pieza que no solo rompió los esquemas sonoros de la banda. Además, se transformó en el sencillo más vendido de toda su historia.

De la temática western a la catarsis de Freddie

La semilla del tema provino exclusivamente de la mente del bajista John Deacon. En sus primeras etapas, la idea lírica original estaba pensada como un relato tradicional sobre vaqueros del Viejo Oeste.

Sin embargo, con el paso de los ensayos la narrativa mutó radicalmente. Los disparos del desierto se convirtieron en una metáfora sobre la supervivencia, el duelo y la superación tras una ruptura emocional demoledora.

Esta nueva lectura encajó con precisión en el momento que atravesaba Freddie Mercury. Él canalizó allí sus propias batallas personales y demonios internos. Por eso, imprimió a la voz una aspereza y una desesperación rítmica que alejaba al tema de cualquier cliché radial.

El bajo de Chic y la negativa de Roger Taylor

Musicalmente, el corazón de la canción es esa inconfundible y pegajosa línea de bajo compuesta por Deacon. Inspirado directamente por el pulso funky y bailable de agrupaciones como Chic —particularmente por el clásico «Good Times»—, John diseñó un groove minimalista y seco. Este groove contrastaba con el sonido habitual del grupo.

Esa desviación estilística generó tensiones internas de inmediato. El baterista Roger Taylor se mostró profundamente escéptico frente a la idea: consideraba que el compás plano y bailable estaba en las antípodas del rock duro que venían trabajando desde sus inicios. No obstante, Mercury y Deacon hicieron un frente común para persuadirlo. Lo convencieron de que Queen no podía ser una entidad estática y que la dinámica de la banda exigía derribar prejuicios sonoros.

El «Rey del Pop» y el consejo que cambió todo

A pesar de haber quedado registrado en el álbum, «Another One Bites the Dust» no estaba destinado a ser un corte promocional. El giro definitivo llegó gracias a una visita ilustre tras bambalinas durante una gira por Estados Unidos: Michael Jackson.

Al terminar el concierto, Jackson se acercó al camerino y quedó fascinado con la fuerza de la canción. Le aseguró a Mercury que tenían un éxito planetario en las manos y que estaban locos si no la publicaban como sencillo comercial.

«Me sueles escuchar y hacer caso, ¿verdad, Freddie?», le advirtió Jackson al cantante británico.

La intuición del Rey del Pop fue infalible. Meses después, con la canción liderando los rankings en ambos lados del Atlántico y sonando sin parar en estaciones de rock, pop y R&B, Freddie Mercury le respondió entre risas a Michael: «Hecho, hermanito pequeño».

A 46 años de su lanzamiento oficial, «Another One Bites the Dust» permanece como la prueba definitiva de la versatilidad de Queen. Es un experimento funk nacido de un bajo rebelde que, gracias al instinto de las mentes correctas, conquistó al mundo entero.


Contenido patrocinado

Compartir