ENTREVISTAS

Gobernador de Ñuble tras 14 días de sistema frontal: «El daño agrícola va a repercutir directamente en el precio de los alimentos de todo Chile»

Óscar Crisóstomo advierte sobre la grave crisis agrícola y vial tras 14 días de sistema frontal, alertando un inminente impacto en los precios de los alimentos en Chile.

ñuble Sistema Frontal Web
Agencia Uno

La región del Ñuble atraviesa una de las crisis climáticas más severas de los últimos años. Durante las últimas dos semanas, un sistema frontal persistente ha golpeado con dureza la zona central y sur del país, sumando a Ñuble a la lista de regiones perjudicadas junto a Coquimbo y Atacama. El evento más extremo registrado fue un tornado en la provincia de Diguillín el pasado lunes 27 de julio, que provocó la caída de árboles, desprendimiento de pinos adultos y la destrucción de bodegas, galpones y maquinaria agrícola pesada.

Tras 14 días de emergencia ininterrumpida, el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, entregó en Palabra Que Es Noticia un balance detallado sobre la situación de la zona. La autoridad enfatizó que, si bien el evento del tornado fue puntual, las lluvias constantes han generado un daño estructural que trasciende las fronteras regionales. Según Crisóstomo, la región enfrenta desafíos urgentes en tres áreas críticas: infraestructura vial, vivienda y, fundamentalmente, economía agrícola.

El impacto en la canasta básica nacional

Una de las mayores preocupaciones de la autoridad regional es la parálisis de las faenas agrícolas. La imposibilidad de sembrar en los tiempos adecuados debido a la saturación de los suelos y las inundaciones proyecta un escenario inflacionario para los próximos meses. El gobernador fue enfático al señalar la magnitud de este problema para el bolsillo de todos los chilenos.

«El área agrícola hoy, debido a la lluvia, no se ha podido sembrar la cantidad de avena y otros productos que se siembran en esta fecha. Esto va a tener un impacto no solamente en la economía de la región, sino que también en la economía de nuestro país en términos de los precios de los alimentos en los próximos meses«.

La preocupación se incrementa al considerar factores externos que ya presionaban al alza el costo de la vida. Crisóstomo recordó que el escenario base ya era complejo antes de las inundaciones. «Sabíamos que el próximo año ya venía un alza de los alimentos producto del alza de los combustibles. Ahora vamos a tener un alza en la alimentación producto de estas inundaciones. Si además las proyecciones meteorológicas son correctas, vamos a estar con lluvia hasta septiembre u octubre«.

Ante este panorama, el gobernador hizo un llamado directo al nivel central para coordinar acciones que protejan la seguridad alimentaria. «Mi invitación al Ministerio de Agricultura es a sentarnos a conversar porque el impacto no solamente tiene que ver con nuestra región y el apoyo a nuestros agricultores, sino que también el impacto en la economía del país y la mesa de los chilenos«.

Crisis vial: 971 kilómetros de caminos afectados

La conectividad de la región se encuentra en un estado crítico. El catastro preliminar revela una destrucción de infraestructura caminera que dificulta el tránsito en zonas rurales y vecinales. La magnitud del daño vial es uno de los puntos más complejos de la actual emergencia, superando lo observado en desastres naturales previos en la zona.

«La recuperación vial en términos de caminos y puentes actualmente se encuentran destruidos. El catastro que tenemos en instantes son cerca de 971 km afectados en distintos ámbitos. Tenemos socavones, puentes cortados, mucho camino vecinal o rural que hoy está poco transitable«.

Al comparar esta situación con las inundaciones de 2023, el gobernador destacó que la duración del evento actual —14 días frente a los pocos días de lluvia intensa del año anterior— ha generado un desgaste mayor en la conectividad. Aunque la afectación en viviendas es menor en comparación a la infraestructura, con cerca de 50 hogares con daños totales o parciales, la recuperación de los caminos sigue siendo la prioridad para normalizar la vida en la región.

La incertidumbre sobre los recursos para la reconstrucción

Un punto de conflicto que ha surgido en la gestión de esta crisis es la disponibilidad de fondos estatales. Según Crisóstomo, el costo de las inundaciones de 2023 ascendió a 55.000 millones de pesos, y se espera que la cifra actual sea similar. Sin embargo, la autoridad regional advirtió sobre la falta de definiciones presupuestarias claras por parte del Gobierno Central para abordar la emergencia este año.

«No hay gobierno regional que tenga fondos suficientes para hacer frente a una emergencia de estas características. El presupuesto nuestro son 80.000 millones de pesos y esto escapa a cualquier cifra que podamos manejar. No hemos escuchado hasta el día de hoy ningún fondo especial. Se dice que incluso con el presupuesto 2027, pero las cosas tenemos que hacerlas el 2026 para que no estemos más complicados el 2027«.

El gobernador criticó la sugerencia inicial de utilizar el 2% de emergencia de los gobiernos regionales, calificándolo como insuficiente para la magnitud del desastre. «Al principio dijeron que con el 2% de los gobiernos regionales se aborda. Eso es imposible. El 2% lo hemos utilizado para llegar a algunos lugares donde el Estado no alcanza, pero el 95% de los recursos siempre son del gobierno central. Pediría al gobierno que nos dé certeza ahora; necesitamos recuperar caminos y puentes ya«.

Finalmente, Crisóstomo insistió en la necesidad de un plan especial de recuperación que asegure la producción agrícola y la conectividad. «Me gustaría escuchar del ministro de Agricultura un plan especial para asegurar los alimentos de Chile. Nos hace falta escuchar una certeza en términos de que va a haber recuperación y apoyo a la agricultura«.


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