El actor chileno Matías Oviedo se encuentra reviviendo una de las etapas más intensas de su historia personal. Actualmente protagoniza Close to me, el musical que revive la magia de los años noventa. La obra se presenta en el Teatro Municipal de Las Condes hasta el 6 de septiembre.
Para el intérprete, la década de la obra coincide exactamente con sus años formativos. Oviedo confesó en conversación con Andrea Moletto y Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras que «por eso para mí los 90 fueron super definitorios en mi vida». En esa transición descubrió su pasión por la música y vivió experiencias que trazaron su carrera.
El nostálgico ritual de los casetes y los discos compactos
Durante su adolescencia, el acceso a las canciones requería paciencia y dedicación. Matías Oviedo recuerda con cariño su grabadora de doble casete negra. Aquel aparato representaba su posesión más valiosa y el centro de su vida cotidiana. Con el avance de la década, la tecnología evolucionó hacia el disco compacto, el cual era sumamente costoso. Por esta razón, escuchar música se convirtió en un ritual de contemplación absoluta.
Dado que el reproductor de compactos estaba en la sala común, escuchar un álbum exigía concentración. El actor relató que «tenías que ir al living a escuchar el compact y te sentabas en el living sin hacer nada más que escuchar el compact y leer el librito de dentro». Esta dinámica fomentaba una profunda conexión con el arte, a diferencia de la inmediatez actual. El protagonista destacó que «ese ritual era bacán porque te obligaba a concentrarte en la música y en los datos de la carátula, las letras que a veces aparecían».
Grandes conciertos de rock que marcaron una época
La identidad musical de Matías Oviedo se forjó en la vereda del rock pesado y el grunge. Aunque después amplió sus horizontes hacia el pop británico, sus primeros años estuvieron dominados por bandas distorsionadas. El propio músico reconoció que «mis 90 fueron más del lado roquero. Después me fui nutriendo un poco más del lado más pop».
Este camino fue guiado por su tío Cristián, un familiar cercano que influyó profundamente en sus gustos. Su tío lo llevó a recitales históricos desde 1993 en el velódromo nacional. Entre los eventos memorables destaca el concierto de Metallica, el show de Aerosmith y el festival Monsters of Rock junto a Ozzy Osbourne y Megadeth. Oviedo rememoró que asistir a estos espectáculos a una edad tan temprana «fue bacán y aparte que era como dedicar el día a eso». Para el estudiante, esperar horas en la fila representaba una gran sensación de libertad.
El nacimiento de una vocación musical escolar
La cercanía constante con la música en vivo despertó en Oviedo la necesidad de expresarse a través de un instrumento. Su primera guitarra llegó como un regalo de su madre, quien buscaba mantenerlo ocupado por las tardes. Sin embargo, lo que comenzó como un pasatiempo escolar pronto se transformó en un proyecto serio.
El joven comenzó de inmediato a descifrar composiciones de sus agrupaciones predilectas. Matías Oviedo explicó que comenzó a «sacar las canciones de los Guns N’ Roses y la banda del colegio». Posteriormente, al descubrir las líneas de bajo de Pearl Jam, el rumbo de su rol musical cambió. Su admiración por el bajista de los Guns N’ Roses consolidó su rol definitivo en su primera banda escolar. El actor recordó con entusiasmo que «mi ídolo de la vida era Duff McKagan. Entonces, yo quería tocar bajo». De esta forma, asumió la tarea de cantar y tocar el bajo simultáneamente.
Amor de disquería presencial en la era digital
Toda esta carga nostálgica se ve reflejada en su interpretación dentro del musical Close to me. En la obra, Oviedo interpreta al dueño de una disquería de rock que vive sumido en la rutina hasta que conoce a una gran estrella pop. El actor define la puesta en escena como una versión musicalizada de la clásica película Notting Hill. La obra cuenta con una banda en vivo compuesta por mujeres y propone una narrativa romántica que contrasta con las redes sociales actuales.
Para Matías Oviedo, rescatar este tipo de relatos es valioso porque propone un reencuentro con la presencialidad. El artista destacó que la trama de la obra «es como romántico a la antigua». Esta característica genera una conexión inmediata con los espectadores que asisten al teatro. El protagonista concluyó que el espectáculo «es como romántico y esperanzador igual, como que uno cree en el amor».
