Desde agosto comenzó a regir en Chile una nueva normativa de seguridad para las operaciones bancarias que marcará el fin progresivo de la tradicional tarjeta de coordenadas. La medida, impulsada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), busca fortalecer la protección de pagos y transferencias electrónicas mediante nuevos sistemas de autenticación.
El principal cambio es la incorporación obligatoria de la Autenticación Reforzada de Clientes (ARC), mecanismo que exige verificar la identidad del usuario utilizando, al menos, dos factores de seguridad independientes antes de autorizar una operación.
Cómo funcionará la nueva autenticación bancaria
La nueva normativa establece que los bancos deberán combinar al menos dos de los siguientes elementos para validar la identidad del cliente:
Algo que el usuario conoce, como una contraseña o clave.
Algo que posee, como su teléfono móvil o dispositivo registrado.
Un elemento inherente, como la huella dactilar o el reconocimiento facial.
Con este sistema, se busca reducir el riesgo de que terceros puedan acceder a las cuentas utilizando únicamente claves o datos personales obtenidos mediante filtraciones.
El problema que la nueva norma no puede evitar
Aunque la implementación de la ARC incrementa la seguridad tecnológica, especialistas advierten que la principal amenaza seguirá siendo la ingeniería social, una modalidad donde los delincuentes manipulan psicológicamente a las personas para que ellas mismas autoricen las operaciones.
«Los delincuentes no siempre intentan vulnerar al banco: muchas veces buscan manipular a la persona para que entregue un código, apruebe una notificación o confirme una operación bajo presión», explicó Julio Farías, ingeniero informático y cofundador de Zerviz.
Entre las estafas que continuarán representando un riesgo destacan:
Llamadas falsas que simulan provenir del banco.
Enlaces enviados por SMS, correo electrónico o WhatsApp que conducen a sitios fraudulentos.
Solicitudes para aprobar notificaciones que en realidad autorizan transacciones.
Instalación de aplicaciones de acceso remoto.
Robo del teléfono móvil o de cuentas de correo electrónico para recuperar contraseñas.
Por su parte, César Alcacibar, vocero de Zion Cloud, recordó que conocer datos personales de una víctima no significa que quien llama represente realmente a una institución financiera.
Cómo protegerse de este tipo de fraudes
Los especialistas recomiendan cortar inmediatamente cualquier llamada que informe sobre movimientos sospechosos y comunicarse directamente con el banco utilizando los números oficiales publicados en su sitio web o aplicación.
Además, aconsejan:
No compartir claves ni códigos temporales.
No aprobar notificaciones mientras se conversa con un supuesto ejecutivo.
Evitar abrir enlaces recibidos por mensajes inesperados.
Mantener actualizado el sistema operativo del teléfono y sus aplicaciones.
Revisar periódicamente los dispositivos asociados a las cuentas bancarias.
Respaldar la información personal importante.
Bloquear inmediatamente la línea telefónica y contactar al banco en caso de pérdida o robo del celular.
Con la entrada en vigor de esta normativa, la seguridad bancaria da un importante paso adelante. Sin embargo, las autoridades y expertos coinciden en que la mejor defensa seguirá siendo la desconfianza frente a solicitudes inesperadas y el cuidado de la información personal.
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