Hoy, 8 de agosto, el mundo celebra el Día Internacional del Gato. Es una fecha ideal para rendir tributo a esos compañeros silenciosos, elegantes y nocturnos. Así, ellos han compartido estancias con los nombres más grandes del rock and roll.
Lejos de la imagen de criaturas solitarias e indomables, muchos de los músicos más rebeldes de la historia cayeron rendidos ante el encanto felino.
Desde herencias millonarias hasta canciones dedicadas en discos históricos, repasamos la relación entre los gatos y las leyendas de la música:
Freddie Mercury y su devoción absoluta por Delilah
Si hay un rey de los gatos en el rock, ese es Freddie Mercury. El líder de Queen llegó a convivir con diez felinos en su mansión de Garden Lodge (Tom, Jerry, Oscar, Tiffany, Goliath, Miko, Romeo, Lily, Dorothy y Delilah). Durante sus giras, Freddie llamaba por teléfono a casa solo para que le pusieran a sus mascotas al oído. Su amor era tal que en el último álbum en vida de Queen, Innuendo (1991), le dedicó la canción «Delilah». Además, en ese tema el tono de su voz y la guitarra de Brian May simulan un maullido.

Kurt Cobain y Lakell
El líder de Nirvana siempre tuvo una afinidad especial por los animales, pero su gato Lakell ocupó un lugar entrañable en su vida diaria. Cobain solía posar con él en sesiones de fotos. Incluso lo llevaba a los ensayos en la era pre-Nevermind. Así, encontraba en la tranquilidad del felino un refugio frente al caos de la fama repentina.

John Lennon y su colección de felinos
Antes del fenómeno mundial de The Beatles, un joven John Lennon ya era un apasionado de los gatos. A lo largo de su vida tuvo decenas de ellos, comenzando por «Elvis» (a quien bautizó así en honor al rey del rock, para luego descubrir que era hembra al dar a luz) y pasando por «Major» y «Minor» en su época en Nueva York. Lennon solía dibujarlos en sus característicos bocetos e ilustraciones.

David Bowie y la mística de «Cat People»
Aunque Bowie no siempre aireó su vida privada con mascotas, la figura del gato estuvo entrelazada a su imaginería mística. Su colaboración con Giorgio Moroder en «Cat People (Putting Out Fire)» —que luego regrabó para Let’s Dance— explotaba esa dualidad entre la salvajada nocturna y la elegancia. Además, ese aura la encarnaba el mismísimo «Duque Blanco» en el escenario.

Syd Barrett y «Lucifer Sam»

En el icónico álbum debut de Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn (1967), el genio psicodélico Syd Barrett compuso «Lucifer Sam». La canción gira en torno a su gato siamés (llamado Sam). Barrett utilizó acordes misteriosos y líneas de bajo envolventes para retratar la caminata sigilosa y enigmática de su mascota.
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