El destacado director de orquesta chileno, Paolo Bortolameoli, vivió una experiencia límite durante su gira por Colombia tras el devastador terremoto que ha dejado, hasta el momento, un saldo de al menos 111 fallecidos y 61 edificios colapsados. El músico, quien se encontraba alojado en la ciudad de Pereira —una de las zonas más afectadas—, relató en Palabras Sacan Palabras los momentos de incertidumbre y la notable diferencia en la respuesta estructural frente a la cultura sísmica chilena.
El despertar en el epicentro del sismo
El movimiento telúrico sorprendió a la delegación de la Orquesta Juvenil de Colombia en las primeras horas de la mañana. Bortolameoli se encontraba en el quinto piso de un hotel en Pereira cuando la tierra comenzó a sacudirse violentamente.
“A las 7:35 de la mañana estábamos en el hotel. La mayoría estaba durmiendo, de hecho, yo estaba durmiendo. Habían algunos ya que se estaban levantando para bajar a tomar desayuno. Empezó a temblar fuerte”, recordó el director sobre el inicio del evento.
Para un chileno, la primera reacción suele ser la espera, confiando en la solidez de las edificaciones. Sin embargo, Bortolameoli explicó que la situación en Colombia tomó un rumbo distinto rápidamente: “Como chileno, uno está acostumbrado a dejarlo pasar un ratito porque uno dice, ‘Bueno, esto va a pasar.’ Pero claramente no empezó a pasar. Y claro, empezó mucho la gente a salir de las habitaciones y ahí se puso bien fuerte, la verdad”.
La fragilidad de la infraestructura y el pánico inmediato
La principal diferencia que marcó el relato del director fue la rápida degradación de la infraestructura del hotel, algo que no es común presenciar en sismos de similares características en Chile. Esta vulnerabilidad fue el detonante del caos entre los presentes.
“Como uno está acostumbrado en Chile a que este tipo de sismos fuertes están bien respaldados por una infraestructura, uno está acostumbrado a decir, ‘No, no va a pasar nada.’ Pero al poco andar de esto sí se empezaron a hacer grietas muy rápido en todas las paredes”, detalló Bortolameoli.
El escenario se volvió crítico en cuestión de segundos, forzando una evacuación de emergencia en medio de destrozos visibles: “Empezamos a bajar la escalera, en eso empezaron a estallar las ventanas. Cuando llegamos al lobby ya estaba todo lleno de vidrios, se cayeron unos candelabros, cayeron unas cornisas bien importantes del hotel. Entonces, empezó a haber mucho pánico”.
La reacción instintiva ante el posible colapso
Bortolameoli analizó la respuesta de la población local y de los jóvenes músicos frente a la emergencia. Aunque existen protocolos teóricos, el director enfatizó que el daño material directo anula cualquier entrenamiento previo, volcando a la gente hacia un instinto de supervivencia.
“Efectivamente, lo que se les enseña es muy parecido: este tema del triángulo, de ponerse debajo de la mesa, en los marcos de la puerta… cosas que son enseñanzas que te dan en el colegio. Pero a la hora de la hora, yo creo que hay una cosa muy instintiva porque cuando empiezas a ver que efectivamente la infraestructura del edificio se ve comprometida, porque eso es lo que pasó, muy pronto se empezaron a abrir las grietas de las paredes, casi inmediatamente”, explicó el músico.
Ante la posibilidad de que la estructura cediera, la evacuación fue la única opción lógica para los ocupantes: “Ahí es que yo creo que el sentido común de todo el mundo es: esto puede colapsar de cuajo. En ese sentido, la tendencia inmediata fue empezar a bajar las escaleras. Yo que iba delante de unos chicos de la orquesta les empecé a decir: ‘Bajen con calma, vayan viendo al suelo, que no vaya a ser que vayan a pisar vidrios porque había mucha gente sin zapatos porque salieron en pijama’”.
Destrucción en el corazón de Pereira y Manizales
Aunque el hotel de la orquesta se encontraba en la carretera, a unos 20 minutos del centro, las noticias y videos que llegaban desde las zonas urbanas confirmaban una tragedia mayor. Bortolameoli relató que solo un día antes habían estado en los lugares que hoy muestran los mayores daños.
“Ayer, antes de ayer habíamos estado en Pereira en el centro porque ahí está el teatro municipal. Fuimos recibiendo los videos de primera fuente y ahí nos estaban mostrando cómo están empezando a verse las imágenes del resultado destructivo de esto, donde efectivamente se cayeron edificios, se cayó una iglesia… destrucción grande, importante”, señaló. Incluso mencionó un video impactante donde se observa el derrumbe de un edificio hacia el costado, justo al lado del lugar donde habían realizado su presentación el día anterior.
El estado de la Orquesta Juvenil y el traslado a Medellín
Tras pasar dos horas en una zona de seguridad externa y enfrentar periodos de incomunicación total por la caída de las redes, el director pudo confirmar que todos los integrantes de la orquesta se encontraban a salvo.
“Están más tranquilos. Sí, están todos bien. Todas sus familias están bien. En su mayoría el 90% mantuvo bastante la calma. Algunos se lo tomaron de una forma un poquito más sensible, estuvieron más afectados, pero con una contención grupal”, concluyó Bortolameoli antes de continuar su viaje hacia Medellín, donde la gira musical seguirá su curso a pesar de la emergencia nacional declarada en Colombia.
