Hoy despedimos a una leyenda absoluta del rock mundial. La noticia del fallecimiento de Frank Beard a los 77 años, confirmada este día, ha dejado un vacío imposible de llenar en la escena musical. Como el único integrante de ZZ Top que, irónicamente, no lucía una gran barba, Beard fue el motor rítmico que permitió a la «Little ‘Ol Band from Texas» conquistar el planeta. Su estilo único mezclaba el blues más crudo con un swing sofisticado que definió el sonido de toda una generación de seguidores.
Recordar a Frank es celebrar la elegancia detrás de los tambores. Durante décadas, su precisión permitió que Billy Gibbons y Dusty Hill exploraran territorios sonoros arriesgados. Beard no solo mantenía el tempo, sino que dotaba a cada canción de una identidad propia gracias a su maestría en los matices y el «groove». Este especial rinde homenaje a su carrera técnica y artística. A continuación, repasamos las diez composiciones donde su talento brilló con mayor intensidad, consolidándolo como uno de los bateristas más influyentes de la historia del rock.
La Grange
Esta es probablemente la canción más icónica de ZZ Top. En este homenaje a un burdel real, la atención suele centrarse en la voz de Gibbons. Sin embargo, la batería de Frank Beard es la que realmente dicta el carácter del tema. Según los expertos, esta canción «canta» el nombre de Beard en cada compás. Su ejecución logra ser directa y tener ese toque de «shuffle» al mismo tiempo. Además, sus fantásticos rellenos y trillizos crean un swing que es simplemente inigualable para cualquier otro baterista de blues-rock.
Tush
En este clásico absoluto de 1975, Frank Beard demuestra por qué es considerado el maestro indiscutible del «cut shuffle». Mientras Dusty Hill canta sobre los encantos femeninos, la sección rítmica construye una base sólida como una roca. Beard utiliza notas fantasma y acentos sutiles que se mezclan perfectamente para generar una sensación de fluidez constante. Su batería no se trata solo de potencia, sino de encontrar el «groove» exacto que permite que la canción respire. Es su capacidad para balancear el tempo lo que otorga a ZZ Top ese sentimiento tan distintivo y famoso.
Heard It on the X
A pesar de lo que pueda parecer al escucharla, esta canción es extremadamente difícil de recrear para cualquier baterista. Frank Beard utiliza un ritmo altamente creativo que coloca los acentos en los lugares menos esperados. Mientras el bajo y la guitarra mantienen un groove relajado, la batería de Beard aporta una sensación ágil y eléctrica. Esta combinación de elementos es lo que hace que la canción suene tan vibrante y llena de vida. Se considera que este tema muestra a un Frank Beard en la cima de sus facultades creativas, demostrando un swing perfecto.
Cheap Sunglasses
Este tema se aventura en territorios cercanos al rock progresivo, pero sin perder la esencia laid-back de la banda. Mientras la guitarra y el bajo exploran paisajes instrumentales tripeantes, Frank Beard se encarga de mantener todo conectado. Su ritmo es relajado y fácil, pero proporciona el anclaje necesario para que sus compañeros puedan improvisar con total libertad. Es fascinante escuchar cómo Beard mantiene el motor rodando suavemente mientras la composición evoluciona. Su habilidad para crear un espacio sonoro tan estable es lo que permite que esta canción sea un clásico hipnótico del rock.
Just Got Paid
Esta canción es una de las más propulsivas y enérgicas en la discografía temprana del grupo. Aunque ha sido versionada por artistas de la talla de Joe Bonamassa, los críticos coinciden en que nadie ha logrado replicar el sentimiento original de Beard. El riff de guitarra es legendario, pero es la batería la que impulsa la maquinaria con una fuerza arrolladora. Frank aporta una personalidad única que hace que el ritmo hable por sí solo. Es una demostración de poderío rítmico que define el sonido del Rio Grande Mud y que sigue siendo una referencia obligatoria hoy.
Nasty Dogs and Funky Kings
Esta define perfectamente lo que significa tener «groove». Este tema es duro, sucio y profundamente funky, todo gracias a la interpretación de Frank Beard. El baterista logra que la canción avance con la fuerza y la constancia de un tren en marcha. La potencia de su pegada aquí es fundamental para sostener toda la composición. De hecho, muchos desearían que el final de la canción durara mucho más tiempo para seguir disfrutando de ese ritmo impecable. Es, sin duda, la representación definitiva del legado rítmico de Beard.
El Diablo
Para una canción que habla sobre un criminal mexicano siniestro, se necesitaba un ritmo que estuviera a la altura de esa oscuridad. Frank Beard cumplió con creces esta misión en el disco Tejas. El «groove» de esta pieza es imponente y oscuro, marcado por acentos magistrales en el hi-hat. Además, Beard utiliza los golpes de caja o «back beats» para darle al tema una sensación de peligro constante. Es un trabajo rítmico que ayuda a construir la atmósfera cinematográfica de la letra. Sin su precisión, la canción no tendría ese carácter tan envolvente y misterioso.
Arrested for Driving While Blind
Esta pieza del álbum Tejas es otra demostración técnica de primer nivel sobre cómo dominar el «cut shuffle». La canción destaca por la forma en que Beard maneja las dinámicas de intensidad durante toda la grabación. El ritmo construye tensión, cae en los momentos precisos y, finalmente, explota con una fuerza que hace que el tema rockee con una energía contagiosa. No hacen falta demasiadas palabras para describir su trabajo aquí; es simplemente la maestría de un percusionista que sabe exactamente cuándo empujar y cuándo retroceder. Es una lección magistral de ritmo tejano puro y duro.
A Fool for Your Stockings
Muchos consideran que esta es la mejor canción de la banda dedicada a las piernas femeninas, incluso por encima de otros éxitos comerciales. En este tema, Frank Beard mantiene toda la estructura unida con una finura impresionante. Su forma de contenerse y luego golpear en los puntos exactos demuestra un control absoluto de la dinámica musical. La batería tiene un impulso ágil y una elegancia que resulta sencillamente asombrosa para los conocedores. Es el ejemplo perfecto de cómo un baterista de rock puede sonar sofisticado sin perder ni un ápice de la fuerza del blues tradicional.
Precious and Grace
Esta es otra muestra brillante de la creatividad desbordante de Frank tras los tambores en la época de Tres Hombres. La canción destaca por tener uno de los mejores «feels» rítmicos de toda la carrera de ZZ Top. Beard establece un pulso que se balancea y fluye con una naturalidad asombrosa, lo que la convierte en una de las favoritas de otros músicos. Grupos como Queens of the Stone Age han intentado capturar esta magia en sus propias versiones, reconociendo el valor del ritmo original. Es una pieza donde el swing de Frank Beard se vuelve casi tangible y adictivo.
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