A lo largo de su carrera, la estética visual de The Beatles funcionó como una radiografía perfecta de sus mutaciones sónicas.
Desde los pulcros trajes sin cuello y el corte taza en la era de «I Want to Hold Your Hand». Después, sigue el florecimiento psicodélico de bigotes y solapas coloridas en Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Finalmente, llegan las frondosas barbas y melenas desgreñadas de su etapa final.
Sin embargo, ninguna sesión fotográfica cargó con tanto peso histórico y dramático como la ocurrida el 22 de agosto de 1969. En esa fecha, los cuatro genios de Liverpool posaron juntos por última vez.
Entre cedros llorones y barbas tupidas: El escenario de Tittenhurst Park
Apenas dos días después de registrar su última sesión de grabación en estudio como cuarteto, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr se reunieron en Tittenhurst Park. Esta imponente finca de 72 acres está ubicada en Sunninghill. Además, Lennon y Yoko Ono acababan de adquirirla.
Bajo los lentes de los fotógrafos Ethan Russell y Monte Fresco, las imágenes capturaron el clima de la época. También hubo disparos adicionales del eterno asistente Mal Evans y registros audiovisuales caseros de Linda McCartney.
La mayoría del material de Abbey Road ya estaba listo y el aspecto de los músicos delataba el paso del tiempo. John y George lucían sombreros de ala ancha y barbas tupidas. Además, Ringo compartía esa densidad capilar y Paul destacaba como el único totalmente afeitado. Finalmente, tanto Yoko Ono como una embarazada Linda McCartney (quien daría a luz a Mary un mes después) formaron parte de varias de las tomas. Aparecieron en la hierba alta y frente a la mansión.
La despedida involuntaria y la portada de «Hey Jude»
Aunque en ese momento las fotografías fueron pensadas como mero material promocional, la sesión se convirtió en el punto final de su convivencia. Un retrato alineado frente al salón de actos terminó convirtiéndose en la portada del disco recopilatorio Hey Jude en 1970. Fue la última vez que los cuatro integrantes estuvieron juntos como banda.
En aquel instante, la tensión interna se manejaba con una tensa calma y nadie asumía explícitamente el final. Como recordaría el propio Ringo Starr años más tarde en Anthology:
«Fue solo una sesión de fotos. No estaba allí pensando: ‘Está bien, esta es la última sesión de fotos».
Poco después, en septiembre de ese mismo año, John Lennon le comunicaría en privado al grupo su decisión de marcharse. Paul, George y Ringo se reunirían de manera esporádica para rematar algunos cabos sueltos de Let It Be.
Finalmente McCartney hizo oficial la ruptura definitiva en abril de 1970. A 57 años de aquella tarde en los jardines de Tittenhurst, esas postales permanecen como el testamento visual de cuatro leyendas que, sin saberlo frente al lente, se estaban despidiendo para siempre.
