El mundo de la música aún no sale del impacto tras la muerte de Glen Hansard, el icónico cantautor irlandés y líder de The Frames. Además, fue ganador del Premio Oscar por «Falling Slowly» (Once), quien falleció trágicamente el pasado 29 de julio a los 56 años. El accidente ocurrió en Dublín y fue un accidente de motocicleta.
La partida de Hansard movilizó a gigantes de la escena mundial como Bono, Patti Smith y Bruce Springsteen. Sin embargo, una de las figuras más golpeadas por la noticia fue su hermano de la vida y frecuente colaborador en los escenarios: Eddie Vedder.
Un homenaje en el territorio de Glen
Tras participar en el masivo funeral realizado en la Catedral de San Patricio, el líder de Pearl Jam fue visto en los rincones de Dublín donde Hansard solía armar sus famosas sesiones de música urbana. Con una guitarra acústica y su infaltable sombrero, Vedder se rodeó de jóvenes fanáticos que no podían creer el momento. Luego, se paró en la calle para entonar las estrofas de «Black».
Sin amplificación ni grandes estadios de por medio, el público improvisado acompañó a Vedder a viva voz en un ritual de catarsis pura. Este hecho rápidamente se volvió viral en redes sociales. Así, la vereda se transformó en un templo de memoria y nostalgia hacia el músico irlandés.
«Black», el tributo definitivo de Eddie Vedder
Para la fanaticada de Pearl Jam, no es un secreto que «Black» ha mutado con los años en el vehículo definitivo de Vedder para canalizar el dolor ante la pérdida de sus seres más queridos.
El antecedente más desgarrador ocurrió tras la dolorosa muerte de su gran amigo Chris Cornell en 2017. En múltiples presentaciones de la banda posteriores al fallecimiento del líder de Soundgarden, Vedder utilizaba el cierre de «Black» para improvisar versos como de despedida tal como «Comeback». También solía quebrar su voz en el icónico «I know someday you’ll have a beautiful life», dedicado con lágrimas en los ojos a su hermano del grunge.
Hoy, ante la trágica partida de Glen Hansard, el himno volvió a sonar como un abrazo al cielo. Ver a Vedder cantando en la calle, codo a codo con las nuevas generaciones de la capital irlandesa, demuestra que para el frontman la música sigue siendo el refugio más humano ante la pérdida de los verdaderos amigos.
