Luego de una larga época dorada para The Rolling Stones, la banda decidió cambiar de rumbo. Posterior a la crudeza de su anterior disco, la agrupación liderada por Mick Jagger decidió optar por un sonido inspirado en el funk.
Así nació «Goats Head Soup», disco que vio la luz un 31 de agosto de 1973 tras comenzar a grabar a finales de 1972. A 53 años del disco que dividió a los fans del rock, en la radio del rock te contamos sobre la historia tras su grabación.
Un álbum que se alejó del rock clásico
En noviembre de 1972, The Rolling Stones viajó hasta los estudios Dynamic Sound de Kingston, Jamaica. Allí, comenzaron a grabar un álbum que buscaría distanciarse de sus éxitos previos en búsqueda de una melodía ligeramente distinta.
Además de los integrantes clásicos de la banda oficial, aparecen en el álbum otros músicos. Esto incluye a Nicky Hopkins, Billy Preston, artista muy cercano a The Beatles, y a Ian Stewart, antiguo miembro de The Rolling Stones.
Con un enfoque que reflejó el surgimiento de nuevos géneros propios de la época, la banda batalló por sacar adelante el disco entre las drogas y el alcohol.
Tal es el caso del Jimmy Miller, productor del «Goats Head Soup» e histórico colaborador de The Rolling Stones. Lamentablemente, este último y disperso álbum marcó el fin de su alianza con el grupo de rock británico.
Además de los excesos que rodean la historia del disco, este contiene una de las canciones más disruptivas del grupo. Hablamos de «Doo Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker)».
El tema se caracteriza por ser una crítica hacia la policía neoyorquina tras el asesinato de un niño afroamericano de 10 años, en 1973.
A pesar de ser considerado como el fin de los años dorados de la mejor banda de rock, «Goats Head Soup» logró obtener un triple disco de platino en Estados Unidos.
