Hoy, 14 de agosto de 2026, el mundo de la música celebra lo que habría sido el cumpleaños 85 de David Crosby, una de las figuras más influyentes, controvertidas y talentosas de la historia del rock. Nacido en Los Ángeles en 1941, Crosby no solo fue un músico. Fue el arquitecto de un sonido que definió a toda una generación y un sobreviviente que desafió todas las probabilidades.
El arquitecto del folk-rock y el brillo de The Byrds
La leyenda de Crosby comenzó a mediados de los 60 cuando cofundó The Byrds. Con su característica guitarra de 12 cuerdas y armonías celestiales, la banda prácticamente inventó el género «folk-rock» con su versión de Mr Tambourine Man de Bob Dylan.
Crosby no solo aportó su voz de tenor. Inyectó una sensibilidad experimental influenciada por el jazz y la música clásica. Su interés por artistas como John Coltrane y Ravi Shankar ayudó a parir hitos psicodélicos como Eight Miles High, e incluso inspiró a George Harrison a explorar la música india. Aunque fue despedido de la banda en 1967 por su carácter argumentativo, su huella en el grupo fue imborrable.
La era de la perfección: Crosby, Stills, Nash & Young
Tras producir el álbum debut de Joni Mitchell, Crosby unió fuerzas con Stephen Stills y Graham Nash para formar uno de los primeros «supergrupos». Su debut en 1969 fue un éxito inmediato, pero la llegada de Neil Young para el álbum Déjà Vu marcó la «edad de oro» de California.
Con su icónico bigote de morsa y su chaqueta de piel, Crosby se convirtió en el rostro de la «Era de Acuario». Composiciones suyas como Guinnevere, con sus afinaciones inusuales. Y el himno de la contracultura Almost Cut My Hair. Demostraron que era un genio armónico sin igual. Fue este inmenso talento el que le valió la rara distinción de ser incluido dos veces en el Salón de la Fama del Rock and Roll.
Caída y redención: El sobreviviente improbable
La vida de Crosby también estuvo marcada por una feroz batalla contra la adicción al crack y el LSD, que lo llevó a un declive físico y legal alarmante. En 1982, tras un accidente automovilístico, se le arrestó por posesión de drogas y armas, terminando finalmente en una prisión de Texas en 1986.
Sin embargo, su regreso fue milagroso. Tras salir libre, protagonizó un renacimiento creativo que duró décadas. En 1994, recibió un trasplante de hígado financiado por su colega Phil Collins, lo que le permitió seguir haciendo música hasta sus últimos días. Crosby pasó de ser el «muerto viviente» del rock a un prolífico solista que lanzó álbumes aclamados como Croz y Lighthouse ya entrada su séptima década de vida.
Un legado humano más allá de los escenarios
Detrás de su reputación volátil, Crosby escondía una profunda generosidad. Ayudó a una joven Drew Barrymore en su recuperación de las adicciones y fue el donante de esperma para los hijos de la cantante Melissa Etheridge, priorizando siempre el bienestar de su extensa familia elegida.
Crosby falleció el 18 de enero de 2023, a los 81 años. Hoy, al recordarlo en su 85.º aniversario, nos queda su música: esa mezcla indescifrable de política, armonías perfectas y una honestidad brutal que, como dijo su compañero Graham Nash, dejó un «vacío tremendo» pero un eco eterno en la historia del rock.
