Con solo 23 años y tras el impacto de placas como The Freewheelin’ Bob Dylan (1963) y The Times They Are A-Changin’ (1964), la prensa, los activistas y la crítica especializada habían coronado a Bob Dylan con un título que a él le sofocaba. Ese título era: «la voz definitiva de su generación».
Sin embargo, Dylan no tenía ninguna intención de convertirse en el vocero de la canción de protesta ni en el estandarte político de nadie. Por otro lado, estaba cansado de las etiquetas y de las exigencias del movimiento folk. Así, el cantautor ingresó a los estudios de Columbia en Nueva York la noche del 9 de junio de 1964.
En una sola sesión maratónica alimentada por vino tinto, grabó las 11 canciones que darían forma a ‘Another Side of Bob Dylan’, publicado oficialmente el 8 de agosto de 1964.
Adiós a la protesta, hola al romanticismo
El título del LP no era una coincidencia ni una metáfora sutil: era una declaración de principios. Dylan quería mostrar, de forma explícita, «el otro lado» de su mente. Por eso, alejándose de las temáticas sociales y los himnos sobre la guerra o los derechos civiles, se sumergió en una poesía mucho más personal, surrealista, romántica y, por momentos, deliberadamente cotidiana.
Para los puristas del folk de la época, el disco fue visto casi como una traición o un retroceso «cliché» hacia la canción de amor y el lirismo romántico tradicional. Pero para Dylan, era el único camino hacia la libertad creativa. El artista ya no le cantaba al mundo exterior ni a los grandes dilemas políticos. En su lugar, le cantaba a sus propias contradicciones, a sus rupturas amorosas y a la angustia de sentirse encasillado en una estatua de bronce. Pese al cambio radical en el enfoque lírico, el álbum se mantiene firmemente anclado en su era acústica y folk. Solo Dylan, su guitarra, su armónica y un piano ocasional.
El LP que no representa la esencia Dylan
El disco abre con «All I Really Want to Do», una pieza que establece las reglas del juego de inmediato. Con un tono desenfadado, divertido y apoyado en un característico falsete, Dylan deja en claro que no busca guiar, enseñar ni juzgar a nadie. En cambio, expresa que solo quiere ser él mismo y conectar desde la honestidad más simple.
Más adelante aparece «Chimes of Freedom», quizás la pieza lírica más ambiciosa y monumental del álbum. Con un lenguaje poético desbordante y cercano al impresionismo, la canción funciona como el punto de transición perfecto entre su vieja etapa de protesta y la compleja imaginería que desarrollaría más tarde. De hecho, le canta a los desposeídos, a los marginados y a los caídos de manera universal. No se aferra a una causa política específica.
En el corazón del LP se encuentra «My Back Pages», el verdadero manifiesto de esta entrega y una de las composiciones más autocríticas de toda su carrera. En ella, Dylan reniega de la falsa sabiduría y el dogmatismo de sus primeros años como líder de opinión. Además, inmortaliza el coro que lo resume todo con maestría: «Ah, pero yo era mucho más viejo entonces / Ahora soy más joven que eso» («Ah, but I was so much older then / I’m younger than that now»).
El cierre queda a cargo de la memorable «It Ain’t Me, Babe». Aunque a simple vista parece una canción de desamor sobre no poder cumplir con las expectativas de una pareja, el tema funciona como una metáfora directa dirigida a su público y a la prensa. A través de ella, Dylan le advierte a sus fanáticos que no busquen en él al salvador ni al líder que están esperando.
Un experimento clave en su carrera
En su momento, Another Side of Bob Dylan dividió a la crítica. Figuras del circuito folk tradicional acusaron al músico de haberse vuelto «superficial» y abandonar el compromiso social. Sin embargo, con el paso del tiempo, el disco ha demostrado ser el eslabón imprescindible en la evolución del trovador de Minnesota.
Sin la catarsis poética y la ruptura de expectativas que significó esta placa, hubiese sido imposible la transición electromagnética que revolucionó la música pop un año después con Bringing It All Back Home (1965) y el histórico Highway 61 Revisited (1965).
A 62 años de su publicación, Another Side of Bob Dylan se erige como una obra de valentía artística absoluta: el momento exacto en que un joven genio decidió destruir la jaula de oro que le habían construido, demostrando que para ser fiel a la música, primero hay que ser fiel a uno mismo.
