La mesa está servida para un viaje culinario que combina el sabor con la solidaridad. En su coluna de Palabra Que Es Noticia, la periodista y experta gastronómica Ana Rivero compartió sus recomendaciones para disfrutar de la comida venezolana en Chile. Más allá de los sabores, el encuentro destacó por un profundo sentido de ayuda hacia el país caribeño.
Un compromiso que trasciende la cocina
Antes de entrar en materia gastronómica, Ana Rivero enfatizó su compromiso social con Venezuela. La experta colabora activamente con organizaciones como World Central Kitchen y la comunidad jesuita Fe y Alegría. Según explica la periodista: «Yo no he parado de hacer algo por Venezuela, de buscar donde ayuda. Ahora estoy en la parte de educación con Fe y Alegría… que va a ayudar a niños y niñas allá, pero es una magnitud que uno no dimensiona».
Este esfuerzo busca no solo alimentar, sino también reconstruir el tejido social. Rivero destaca que World Central Kitchen entrega almuerzos en zonas de desastre, incluyendo su labor reciente durante los incendios en el sur de Chile. Para quienes deseen colaborar, recomendó canales oficiales como Cáritas Venezuela, la ONU y la propia fundación de José Andrés.
Don 70: El sabor del Barrio Italia
La ruta comienza en Don 70, un local que ha sabido ganarse un espacio en el corazón de Providencia, específicamente en Marín 420. Este restaurante destaca por su ambiente concurrido y su variada oferta que atrae tanto a venezolanos como a residentes del sector.
En este lugar, los tostones son una de las estrellas principales. Sobre este plato, Ana Rivero detalla: «es con el más salado, que es un plátano grueso verde y se hace tostones que se aplastan y queda como una tortilla tipo sopa pilla, por así llamarlo». Estos se sirven fritos, acompañados de cerdo sazonado y guacamole.
Por otro lado, no se pueden olvidar los famosos tequeños. Rivero los describe de forma muy gráfica para el público chileno: «Los tequeños son como si fuese una arrollada primavera… Pero con otro tipo de masa es un horneado y viene con distintos rellenos y una masa muy rica donde está envuelto en una masa de harina de trigo».
Finalmente, en Don 70 es imperdible el pabellón criollo, el plato nacional de Venezuela. Según la experta, esta preparación «tiene los porotos negros guisados, las caraotas como le dicen en Venezuela… La carne mechada, el arroz blanco, el plátano maduro, que es el dulce, exquisito, frito, rico».
Papelón Sabroso: Tradición bajo las Torres de Carlos Antúnez
La segunda parada es Papelón Sabroso, ubicado en Providencia 1669. El nombre del local rinde homenaje al papelón, un jugo típico de azúcar de caña con limón que Ana define como «muy rico como lo hacen».
Este establecimiento es famoso por su oferta de picoteo y sus 23 tipos de arepas. Uno de los ingredientes favoritos de Rivero es el queso frito. Sobre su textura, comenta que «el queso es como termina siendo porque no se derrite, se ablanda, que era como marshmallow».
Además, menciona las mandocas, que son frituras dulces en forma de «U» elaboradas con queso y natilla. Respecto a las arepas, la experta destaca la técnica necesaria para algunas preparaciones: «La arepa con huevo. Ya, ese ya es para expertos que tú te llega la arepa y adentro un huevo frito… lo abres y está el huevo frito dentro». También recomienda la clásica Reina Pepiada, que lleva pollo y una palta sazonada muy cremosa.
Chévere Bacán: La gloria de la cachapa en La Reina
Para finalizar el recorrido, nos trasladamos a La Reina, al local Chévere Bacán, situado en Echeñique 8607. Este restaurante destaca por sus porciones generosas y precios accesibles, ofreciendo platos contundentes como el patacón, que incluye plátano frito, carne mechada, queso y palta.
Sin embargo, el plato predilecto en este lugar es la cachapa. Ana Rivero la describe con entusiasmo: «se hace con mucho choclo… se hace como una masa con eso y después va con mucho queso, va frito y es una suerte como de panque grueso… Esa cachapa está gloriosa». La versión de cuatro quesos incluye variedades como mantecoso, cheddar, llanero y queso de mano, creando un contraste de sabores único.
En resumen, la gastronomía venezolana en Santiago ofrece una oportunidad de integración cultural muy potente. Como señala Rivero, aunque todavía no tiene el estatus internacional de la comida peruana, cada vez es más común ver a la gente disfrutando de una arepa o una cachapa en la capital.
