En conversación con Andrea Moletto y Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras, el reconocido actor Roberto Poblete recordó su paso por la televisión de los años 90, específicamente en programas icónicos como Chincol a Jote y El Desjueves. Durante la conversación, Poblete desclasificó episodios de censura, éxitos de sintonía impensados y una anécdota que hasta hoy define la tensión política de la transición: el momento en que una broma sobre el general Augusto Pinochet colapsó la central telefónica de La Red.
El éxito arrollador de «De Jueves» en La Red
A principios de la década de los 90, La Red era una señal emergente que luchaba por su espacio. Sin embargo, la llegada del equipo de Poblete, junto a Cristián García-Huidobro y Luis Gnecco, cambió el panorama. El actor explicó que la sintonía del programa era un fenómeno inusual para la época.
«Estábamos en un canal que marcaba 1% de rating hasta que llegábamos nosotros y nosotros teníamos 20 puntos de promedio en La Red», rememoró el intérprete sobre el impacto del espacio. Este éxito se basaba en una química única entre sus protagonistas: «Con Lucho y Cristián teníamos una química impresionante y funcionábamos. Los diarios eran nuestra principal fuente de guiones, lo que pasaba en la noticia».
El chiste que paralizó a la central telefónica
Uno de los secretos mejor guardados fue la reacción inmediata de los sectores más conservadores ante el humor político. Poblete relató un episodio específico donde una broma sobre la salud de Pinochet generó un caos administrativo.
«Yo anunciaba la noticia y Lucho hacía una broma… yo decía: ‘la noticia esta semana fue que al capitán general le pusieron un bypass’ y Lucho dice: ‘Ay, tenía corazón después de todo'», recordó el actor. La respuesta del público fue instantánea y agresiva para los estándares del canal. Según Poblete, «el teléfono de la central telefónica del canal parecía árbol de Pascua en todo. ¿Por qué no? Si era una broma».
A pesar de la presión, el actor defendió la libertad de expresión que existía en ese espacio: «En el canal 13 después teníamos filtros, pero ahí no, ahí lo decíamos todo. Era necesario».
El boicot de «El Porvenir de Chile»
Sin embargo, el éxito de sintonía no fue suficiente para proteger al programa de fuerzas externas. Poblete reveló cómo una agrupación conservadora operó en las sombras para quitarles el sustento económico.
«Un día se empezaron a ir nuestros auspiciadores… no entendíamos hasta que un día nos llegó un fax de una agrupación que se llamaba El Porvenir de Chile», explicó Poblete. Según el relato, esta organización enviaba comunicaciones directas a las marcas: «Amenazaba a esa empresa con las penas del infierno si seguían auspiciándonos. Obligó a retirar el auspicio. Una cuestión que debe haber sido un documento histórico».
Una mirada crítica al poder y la actualidad
Tras su paso por el Congreso como parlamentario, Poblete mantiene una visión aguda sobre la política chilena. En la entrevista, reflexionó sobre lo aprendido en las esferas de decisión: «Aprendí que el poder solo cambia de máscara y que sigue siendo siempre el mismo».
Para el actor, el poder hoy se manifiesta a través de la manipulación de la información. «Hay un poder que determina qué es la verdad. El poder está diciéndote eso todo el rato y al final tú terminas creyéndolo y te das cuenta que detrás de eso hay una manipulación». En este sentido, Poblete se mostró crítico con el gobierno actual: «La verdad es que por suerte llegaron este gobierno porque todo lo que se había hecho antes era malo. Esa es la verdad. Falta poco que digan que Boric tiene la culpa de este río climático porque hasta ese extremo es».
El teatro como refugio y presente
Actualmente, Roberto Poblete se encuentra protagonizando Azul de Prusia en Matucana 100, una obra que explora las tensiones del Chile del año 2000. Para él, este arte es el espacio definitivo de conexión: «El teatro no tiene ninguna otra posibilidad más que ser presente. Siempre es presente porque todos los conectores que tú haces como espectador o como actor son desde aquí y del ahora».
A pesar de los recuerdos de la «época dorada», el actor fue enfático en su postura personal frente al pasado: «Yo no tengo nostalgia por las cosas que hice. Me parece bien las cosas que hice y las hice lo mejor que pude». Concluyó señalando que prefiere enfocarse en sus clases y en la gente joven, de quienes asegura aprender constantemente.
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