La historia del rock latinoamericano está llena de mitos. Sin embargo, pocos son tan reveladores como el vínculo entre Charly García y su legendaria banda de soporte chilena.
Conformada por Kiuge Hayashida, Toño Silva y Carlos González, esta formación no solo acompañó al ídolo. También se convirtió en el motor de su etapa más cruda.
Este fenómeno fue el eje central de la reciente entrevista en RockShop. Nicolas Cansino, autor de «Charly Garcia Maravillizado» conversó con Rainiero Guerrero y en la charla se abordaron las aristas más polémicas de una alianza que desafió al establishment rockero de Argentina.
El origen nocturno y el instinto de Charly
La conexión comenzó en el circuito bohemio santiaguino, específicamente en los bares de Miguel Piñera. Fue allí donde Charly, guiado por su agudo instinto musical, reclutó a los chilenos. El astro trasandino tomó la decisión bajo una convicción irrenunciable: estas bandas nacionales sonaban incluso mejor que muchas de las agrupaciones originales.
Sin embargo, esta elección estuvo lejos de ser un camino fácil y generó anticuerpos de inmediato. Durante la charla, quedó claro cómo la llegada de los chilenos provocó un rechazo en el círculo íntimo de García:
«…en el entorno de Charly García eso nunca cayó bien, nunca fue bien, hubo siempre incomodidad. Yo sé que por conversaciones con Toño, con Kiuge, con Carlos, ellos lo sentían, pero ellos también aprovecharon el minuto y dijeron ‘Acá estamos nosotros’, y él nos defiende. Quizás Charly ha sido el mayor defensor de los chilenos».
Una herida al orgullo nacional
Uno de los puntos más críticos que aborda Charly García Maravillizado es cómo una parte importante de la crítica, la prensa y la literatura musical argentina han tendido a invisibilizar el enorme aporte de los músicos chilenos.
«Hay cierto desprecio que sienten los libros escritos en Argentina sobre los chilenos de Charly… y los argentinos o los críticos argentinos, cierta parte de la prensa argentina, tiende a mirar en menos», explicó Sergio Cancino.
Este desdén esconde, en el fondo, una incomodidad profunda. Además, es una reacción puramente chovinista ante el hecho de que músicos extranjeros sostuvieran a la figura máxima de su escena. Cancino profundiza:
«Ahí hay una herida al ego muy grande, una herida chovinista también… tienen lo suyo y han sido el soporte de este Charly más roquero que rompió en el siglo XXI totalmente y son los que además mucho más tiempo estuvieron en comparación a todas las grandes formaciones que tuvo Charly en su historia».
