La región del Biobío enfrenta una de las contingencias climáticas más complejas de los últimos años. Durante la mañana de este jueves, un sistema frontal extremo provocó daños severos en el borde costero, especialmente en la comuna de Penco. Lo que comenzó como un temporal de viento y lluvia derivó en un fenómeno poco común que las autoridades han calificado como un «meteotsunami». Dejando a decenas de familias damnificadas y una infraestructura de defensa costera superada por la fuerza del mar.
En entrevista, el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, analizó en Palabra Que Es Noticia el impacto de este evento que sorprendió tanto a especialistas como a residentes. Según la autoridad, si bien la región está acostumbrada a lidiar con sistemas frontales, la magnitud de las marejadas registradas ayer rompió cualquier esquema de prevención habitual.
Un fenómeno inesperado: El «Meteotsunami»
El gobernador fue enfático al señalar que la naturaleza del desastre no fue la lluvia, sino el comportamiento del mar. “Varios de los efectos del sistema frontal que tuvimos (los vientos, anegamiento de casas, inundaciones) son cosas que uno de alguna manera no es que esté acostumbrado, pero las espera con un sistema frontal. Lo que nadie esperaba es lo que nos pasó con los oleajes a propósito de este fenómeno: Meteotsunami. Nadie lo esperaba, nadie lo conocía y, por lo tanto, no se tomó ninguna medida especial”, explicó Giacaman.
La autoridad relató historias conmovedoras del territorio, como la de un vecino en el sector de Cerro Verde que, mientras desayunaba, vio cómo una ola inusualmente grande avanzaba hacia su hogar. “Él dijo: ‘No, aquí no va a pasar nada si la ola llega hasta ahí’, y claro, después la ola se complicó y destruyó su casa completa. Son cosas que uno no esperaba y que de verdad han generado un daño brutal”, relató el gobernador.
«Más brutal que el tsunami del terremoto»
Uno de los testimonios más impactantes recogidos por Giacaman en terreno fue la comparación directa con el desastre de 2010. “Una señora me decía a mí: ‘Esto fue más brutal que el tsunami del terremoto’. Hubo devastación total de su casa. Pérdida total de enseres con mucho daño. Y una ola que arrasó con su casa. Lo que vivimos ayer no lo habíamos vivido antes”, afirmó la autoridad regional, haciendo un llamado a incorporar este tipo de eventos en la agenda de SENAPRED para futuras emergencias.
El balance en Penco es desolador. El gobernador detalló que las olas, impulsadas por condiciones de presión atmosférica particulares, “arrasaron con al menos 12 viviendas que están en el borde costero, sector Lirquén, calle La Central de Cerro Verde. Y otras 80 viviendas que tienen algún tipo de daño”. Giacaman aclaró que no se trató de una inundación pasiva: “Arrasaron. No es que haya entrado agua, sino que con mucha fuerza esa agua entró, derribó los muros de las casas y prácticamente se llevó la casa, dejó a las familias absolutamente a la deriva”.
La caída de las defensas costeras
Ante la duda de si la afectación se debió a la cercanía de las viviendas con el mar, el gobernador aclaró que la fuerza de la naturaleza superó las obras civiles existentes. “Había un muro de contención. El agua traspasó ese límite y con la fuerza no solo lo traspasó, sino que lo destruyó. Ese muro que está al lado del puente, en la calle central, quedó parcialmente dañado. Por eso es la sorpresa. Estas casas no estaban tan vulnerables. Y además estaban de alguna manera resguardadas por este muro”, puntualizó.
A nivel regional, aunque sectores como Talcahuano (Las Salinas) y diversas rutas han logrado ser atendidos rápidamente por equipos municipales y el MOP, la situación sigue siendo crítica en otras áreas. La comuna de Arauco se mantiene bajo alerta roja por el posible desborde del río Pichilo. Y zonas como Curanilahue y Tomé también reportan daños importantes.
Recursos agotados y burocracia estatal
Uno de los puntos más complejos para la administración regional es la falta de liquidez inmediata para enfrentar la catástrofe. Giacaman valoró la disposición del Gobierno central, pero advirtió sobre la realidad financiera del Biobío. “Ese 2% (de emergencia) que está por ley, en el caso nuestro ya lo gastamos en los incendios del verano. Lo que estamos pidiendo nosotros es una excepción de poder disponer de al menos 1.000 millones de pesos para apoyar a los municipios que tuvieron mayor afectación como Penco, Curanilahue y Arauco”, reveló.
El gobernador espera que la visita del Presidente de la República a la zona permita agilizar los procesos. “Yo esperaría que se declare, por ejemplo, Estado de Catástrofe particularmente en la comuna de Penco para que se pueda generar ayuda sin tanta traba burocrática por parte del Estado”, señaló. Por ahora, la prioridad es el levantamiento de la ficha FIBE para canalizar la ayuda directa a los damnificados, en lo que Giacaman define como «el día después» de la parte más dura del temporal.
