El regreso de Rush a los escenarios, tras una ausencia de once años, no solo ha sido un evento musical, sino una experiencia emocional profunda para la banda y sus seguidores. En una reciente conversación con Patricio Cuevas de Radio Futuro, Geddy Lee y Alex Lifeson compartieron los detalles de este renacimiento, marcando un hito en la historia del rock progresivo que veremos en Chile el domingo 17 y el martes 19 de enero de 2027 en el Estadio Bicentenario de La Florida.
El encuentro con una leyenda: El «empujón» de Paul McCartney
Uno de los momentos más críticos para la decisión de volver ocurrió durante el tributo a Taylor Hawkins en el estadio O2. Según relata Alex Lifeson, fue un encuentro tras bambalinas con Paul McCartney lo que cambió su perspectiva sobre el retiro.
«Paul se acercó y dijo: ‘He oído hablar de la banda, pero realmente no conozco su material y nunca los he visto. Pensé que eran muy, muy buenos. Fueron bastante buenos’. Y preguntó: ‘¿Están de gira?'», recordó Lifeson.
Ante la respuesta negativa de la banda debido a la pérdida de Neil Peart, McCartney fue enfático: «Oh, no, no, no. Deben hacerlo. Esto es lo que hacemos. Esto es lo que somos. Ringo dice: ‘Esto es lo que somos’. Está en nuestra sangre, en nuestro ADN. Debemos salir y hacerlo. Mírenme, estoy en mis 80 ahora y sigo de gira y trabajando porque eso es lo que hago y eso es lo que ustedes deben hacer».
Esta conversación resonó profundamente en ambos músicos. Geddy Lee reafirmó la importancia de estas palabras, señalando que McCartney «fue muy enfático sobre cuál es tu deber como músico y él es la prueba viviente, realmente».
Una preparación física y técnica sin precedentes
A pesar de ser los creadores de piezas magistrales, el regreso no fue sencillo. Geddy Lee admite que el nivel de exigencia para interpretar el catálogo de Rush requiere una condición física y mental absoluta. «No creo haber trabajado tanto en toda mi vida. La preparación para esta gira fue intensa y tomó años de gestación», confesó el bajista.
La banda estableció un calendario riguroso de 14 meses para estar a la altura de su propio legado. «No había forma de que yo subiera al escenario a menos que supiera que podíamos tocar al máximo nivel», explicó Lee. Por su parte, Lifeson describió la intensidad del último tramo: «El último mes tocamos el show completo 24 noches de 27 días. Nunca habíamos trabajado tan duro en toda nuestra vida».
El legado de Neil Peart: «El Profesor» sigue presente
El recuerdo de Neil Peart es un pilar fundamental en esta nueva etapa. Los músicos recordaron la ética de trabajo y la personalidad indomable de su eterno baterista. Geddy Lee lo describió con admiración: «Era terco como una mula. Se mentalizó de que no podía desperdiciar ni un minuto de su vida. Era un hombre con un apetito enorme por la vida, un apetito enorme por el conocimiento, por vivir y disfrutar».
Alex Lifeson complementó esta visión subrayando la disciplina de Peart: «Tenía una fuerza de voluntad muy, muy fuerte y todo tenía que ser un desafío en su vida. Tenía que ser impulsado constantemente por cada experiencia. Solía decir: ‘¿Qué cosa excelente puedo hacer hoy?’. Así es como vivió su vida».
La integración de nuevos talentos: Anika Nilles
Para suplir el vacío en la batería, la banda eligió a Anika Nilles, quien enfrentó el desafío de aprender composiciones extremadamente complejas en tiempo récord. Lee destacó su esfuerzo: «Ella tuvo que aprender algo así como 43 canciones en el transcurso de un año. Y esas no son partes de batería fáciles de aprender. No son arreglos de canciones fáciles».
A pesar de la complejidad técnica, la química en el escenario ha sido inmediata. «Anika está muy abierta a nuestras locuras y realmente se ha vuelto parte de ello. Los cuatro estamos muy felices. Y creo que la audiencia lo siente y realmente lo aprecia», afirmó Lifeson.
Más que un concierto: Una reunión familiar
La reacción del público ha superado cualquier expectativa inicial. Lo que comenzó como un temor a la recepción tras una larga ausencia, se transformó en una catarsis colectiva. «No sé si estábamos del todo preparados para la reacción», admitió Lifeson. «La gente está tan emocionada y feliz; al mirar a nuestra audiencia noche tras noche, todos están tan gozosos. Es realmente más una reunión familiar que un concierto».
Para Geddy Lee, cada presentación es un regalo: «Es un momento de alegría para mí y sé que solo quedan cierta cantidad de conciertos en mi cuerpo, así que voy a disfrutarlos mientras pueda». El espíritu de la banda sigue intacto, manteniendo esa conexión única con sus seguidores que, como en Chile, han mantenido viva la llama del grupo durante décadas.
