La reciente encuesta de la OCDE ha encendido las alarmas en Chile al revelar que la percepción ciudadana sobre el Estado y sus servicios cayó a un crítico 25% durante el último año. En un contexto marcado por la incertidumbre climática y las críticas a la gestión de ayudas estatales, el doctor en neurociencia y director del Centro de Estudios en Neurociencia y Neuropsicología (CEN) de la UDP, Francisco Parada, analiza en su columna de Palabra Que Es Noticia este fenómeno no como un simple problema político, sino como una crisis de infraestructura biológica y social.
¿Qué es realmente la confianza?
Para entender el impacto de estas cifras, es necesario definir qué entendemos por confianza. Parada rescata el legado de Humberto Maturana para explicar que este concepto no es una posesión individual, sino un fenómeno relacional.
Al respecto, el neurocientífico precisa: “La confianza aparece cuando uno reconoce al otro como un legítimo otro y la parte importante es en la convivencia”. Bajo esta mirada, el sentimiento de seguridad no se encuentra «dentro de la cabeza», sino que habita en el espacio intermedio entre los ciudadanos y sus instituciones. Según el experto, “la confianza no la tiene uno, no la tiene el otro, no está ahí dentro de la cabeza, sino que vive entre las personas. Es ahí donde o entre las instituciones”.
El costo biológico de la desconfianza
Vivir en un estado constante de alerta frente a las instituciones o los pares tiene un impacto directo en el organismo. Desde la neurobiología, confiar no es solo una elección moral, sino una estrategia de eficiencia energética.
Francisco Parada explica que el ser humano es, ante todo, una entidad social que depende de su entorno para optimizar sus recursos: “Lo que pasa es que cuando tengo la oportunidad de confiar, cuando tenemos una buena convivencia y yo puedo confiar en los otros, es más barato a nivel metabólico al final del día”.
Por el contrario, la falta de certezas obliga al cerebro a un sobreesfuerzo constante para procesar amenazas potenciales. “Hay incertidumbre por todos lados. No sabemos dónde hay certeza y eso cuesta. Es caro a nivel atencional, a nivel cognitivo, a nivel emocional, nómbralo desde lo metabólico para arriba”, advierte el académico. Este cansancio crónico y estrés ultra procesado derivan de una realidad biológica ineludible: “Cuando no hay confianza de nuevo, yo tengo que arreglármela solito y los humanos ni prácticamente ningún mamífero se las ha arreglado solito en millones de años. Eso no existe”.
Una infraestructura social dañada
La pérdida de confianza en Chile no es un evento reciente, sino un deterioro que Parada compara con un «socavón» en la duna sobre la que hemos construido nuestra convivencia. El especialista enfatiza que este fenómeno debe tomarse con la misma gravedad que un desastre en la infraestructura física del país.
“No se le está tomando el peso de que se desplome la confianza en las instituciones. Debería ser tan o más terrible como decir, ‘se nos cayó el aeropuerto’ o ‘no tenemos infraestructura vial’ porque efectivamente la confianza son los puentes, son las estructuras que nos van a permitir convivir y que nos van a permitir aprender, avanzar, gestionar y al final del día hacer la cultura”.
Este «socavón» se manifiesta cuando el ciudadano siente que el sistema le falla sistemáticamente. Parada lo describe como una estructura biológico-social esencial para la vida: “La confianza vendría siendo esta estructura neurobiológica prácticamente. Porque es lo que te va a permitir que conversemos, que es lo que te va a permitir que vivamos”.
¿Es posible recuperar la confianza?
A pesar del complejo escenario, la neurociencia ofrece una luz de esperanza basada en la propia naturaleza de los seres vivos. Sin embargo, la reconstrucción del tejido social no puede imponerse por ley ni decreto, sino que requiere una transformación conductual profunda, especialmente de quienes ostentan el poder.
“Se puede recuperar, pero nuevamente se recupera en la convivencia. Mientras una de las partes y en este caso yo creo que la culpa está mucho más… desde la gente que está en una situación de poder. Mientras no haya un cambio ahí de mirada, de perspectiva y obviamente a nivel conductual, es bien difícil que se pueda recuperar”.
Finalmente, Parada recalca que la confianza es un proceso dinámico que exige mantenimiento diario: “Esto es un fenómeno que se construye constantemente. Se puede establecer por un rato. Pero si no cuidas la confianza, obviamente en la convivencia va a dejar de existir eventualmente”. La clave reside en recuperar la agencia y dejar de vernos únicamente como víctimas de una maquinaria gigante, entendiendo que el compromiso en la convivencia es lo que finalmente sostiene la vida en sociedad.
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