COLUMNA DE OPINIÓN

Dino Bozzi y el temporal que acecha a Santiago: “Los desastres naturales no existen; los causamos nosotros al construir la ciudad”

El arquitecto analiza el impacto del sistema frontal en Santiago, advirtiendo que la falta de permeabilidad urbana agrava las inundaciones, proponiendo la despavimentación urgente para enfrentar eventos climáticos extremos.

Lluvia Santiago Web
Agencia Uno

Ante la inminente llegada de un sistema frontal de gran magnitud a la zona centro y norte del país, el arquitecto y columnista Dino Bozzi compartió una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad de nuestras ciudades en su columna de Palabras Sacan Palabras. Con la lluvia ya manifestándose en sectores como Providencia, el experto advirtió que la preparación urbana actual es insuficiente para los desafíos del cambio climático.

El hogar como reflejo de la ciudad

Bozzi comenzó estableciendo una analogía directa entre el mantenimiento doméstico y los desafíos metropolitanos. Al describir la limpieza de las canaletas en su propia casa, donde encontró una mezcla de barro, hojas y ramas que impedía el flujo del agua, señaló que este fenómeno se replica a gran escala. Según el columnista, “lo mismo que pasa en la casa, pasa en las ciudades”.

Esta acumulación de desechos en los sumideros es solo el síntoma visible de un problema estructural más profundo. En comunas con altos presupuestos, la estética de las hojas secas en las calles se transforma rápidamente en un riesgo de inundación cuando estas terminan bloqueando el sistema de desagüe. Sin embargo, el problema real radica en cómo se ha expandido Santiago en las últimas décadas.

El contraste entre el Santiago antiguo y el moderno

Uno de los puntos clave de la columna fue la diferencia en la infraestructura sanitaria según la época de construcción. Bozzi recordó su experiencia recorriendo los colectores de aguas lluvias en el sector de Matucana. Los describe como una “verdadera catedral de ladrillo. Una cosa magnífica”. Gracias a estas obras de ingeniería de hace más de un siglo, el casco histórico de la capital tiene una resiliencia envidiable: “El centro tiene eso. Y el centro no se inunda, pase lo que pase”.

En contraste, el arquitecto criticó la lógica de expansión urbana empleada entre los años 70 y principios de los 90. Muchas de las canalizaciones construidas en esa época terminaban desembocando en zonas sin sistemas adecuados o simplemente se volvieron insuficientes frente al crecimiento de la superficie pavimentada. Por esta razón, Bozzi sostiene que “esa lógica que yo te cuento de grandes sistemas de tubería hoy día está obsoleta”.

La falacia de los desastres «naturales»

Para el experto, es fundamental cambiar la narrativa sobre las emergencias climáticas. Bozzi fue enfático al declarar que “los desastres naturales no existen. Somos nosotros los que causamos los desastres en la construcción de la ciudad”. En el caso de Santiago, recordó cómo la ciudad ha ido ocupando zonas de rebalse natural de ríos, como ocurrió históricamente con la Cañada (actual Alameda), que era por donde el río Mapocho crecía naturalmente antes de ser canalizado.

A pesar de que el ser humano es el causante del riesgo, Bozzi defiende la vida urbana como un modelo a seguir si se gestiona correctamente. Según sus palabras, “la ciudad construida es el modo más ecológico y sustentable que tiene de habitar el ser humano”, siempre y cuando aprenda de su propia historia y de su geografía.

Inyectar agua al suelo: La solución de la permeabilidad

Frente a la obsolescencia de los sistemas de evacuación tradicionales, la propuesta técnica actual se centra en la infiltración. En lugar de intentar conducir toda el agua hacia ríos o canales, la tendencia moderna es resolver el problema en el origen. Bozzi explicó que hoy en día, en los proyectos nuevos, la consigna es “drenar el agua hacia el interior de la tierra. Haces que la tierra se la chupe”.

Esta técnica no solo previene inundaciones superficiales, sino que también ayuda a combatir la sequía al recargar las napas subterráneas que se han secado por la falta de absorción. “Nuestras ciudades están muy secas por debajo”, advirtió el columnista, enfatizando que inyectar el agua al suelo permite que los árboles permanezcan regados. Y se mitigue el acarreo masivo de agua hacia puntos críticos como el río Mapocho o Pudahuel.

La urgencia de la despavimentación

Finalmente, Dino Bozzi reiteró su llamado a la despavimentación como una estrategia dual para el invierno y el verano. En un contexto de calentamiento global que extrema los eventos climáticos —donde puede caer en cuatro días el agua de todo un año—, la ciudad debe volverse permeable.

El arquitecto instó a las autoridades a tomar medidas inmediatas para transformar el entorno urbano: “Tenemos que, y con urgencia, empezar a seleccionar cuáles son las zonas de Santiago que hay que despavimentar. Esa es la consigna para la lluvia que se nos viene”. Esta medida no solo evitaría desastres por inundación, sino que también refrescaría la ciudad durante las olas de calor extremo en verano, permitiendo un desarrollo urbano más resiliente y humano.


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