El Teatro Universidad Católica se prepara para recibir una de las piezas más emblemáticas de la dramaturgia chilena contemporánea. Se trata de «La mala clase», obra de Luis Barrales que, a 17 años de su estreno original en 2009, regresa a las tablas bajo la dirección de Melchor Pino. La pieza sitúa a cuatro estudiantes frente a su profesora en un momento límite: minutos antes de la licenciatura, descubren que no todos podrán graduarse.
En conversación con Andrea Moletto y Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras, la reconocida actriz Catalina Saavedra, quien interpreta a la docente, junto al director Melchor Pino, profundizaron en la vigencia de esta historia. Para Saavedra, el retorno de esta obra no es solo un hito artístico, sino un crudo recordatorio de las deudas sociales del país.
Un clásico que no pierde vigencia
A pesar del paso del tiempo, los conflictos que plantea Barrales parecen detenidos en el cronómetro de la historia nacional. Al ser consultada sobre la evolución del sistema desde el 2009 hasta hoy, Saavedra fue tajante: «Es bien desilusionante ver que nada, mucho ha cambiado en término de educación, ¿no?».
La actriz sostiene que la obra ha alcanzado un estatus especial en el teatro local. «Para mí la mala clase es y para varios, yo creo, teatreros, teatristas, es casi ya como un clásico de la nueva dramaturgia, la dramaturgia contemporánea», explicó la intérprete. Según su visión, esta categoría no se debe solo a su frecuencia en cartelera, «sino que porque obviamente que tocas temas lamentablemente que no hemos superado», como la desigualdad y la incertidumbre sobre el futuro escolar.
La autoridad frente a la extorsión
En esta puesta en escena, Catalina Saavedra asume el rol de la docente que es puesta en jaque por sus alumnos. «Soy la profesora. La profe. La tía. La autoridad», define sobre su personaje. La trama escala cuando los estudiantes intentan presionar a la maestra para asegurar su egreso.
Saavedra detalla la tensión del conflicto: «Sí, la quieren extorsionar. No, no, no. Si es que hay toda una rencilla, en relación a hacerlos pasar de curso». En este enfrentamiento, destaca la presencia de un alumno particular, hijo de un político del ministerio, quien lidera la extorsión contra la profesora para beneficiar a sus compañeros.
El cruce generacional en la dirección
Un aspecto llamativo de este montaje es la diferencia de edad entre la protagonista y el director. Melchor Pino tenía solo 9 años cuando la obra se estrenó en 2009. Para Saavedra, esta brecha de casi 33 años no fue un impedimento, sino una oportunidad de retroalimentación. «Nos retroalimentamos constantemente los actores con más experiencia con la gente joven, entonces eso es súper rico», señaló.
Pino, por su parte, confesó su nerviosismo inicial al trabajar con una figura de la talla de Saavedra: «Sí, yo estaba asustado. Estaba en pánico, pero también emocionadísimo». La actriz, fiel a su estilo, desestimó cualquier conflicto con las nuevas generaciones, afirmando que «a mí me caen muy bien los jóvenes, siempre me han caído bien los adolescentes, me caen regio».
Una mirada crítica a la crisis cultural
La conversación también abordó el complejo escenario que enfrenta el sector artístico en 2026. Catalina Saavedra expresó su preocupación por los recortes presupuestarios y la gestión gubernamental actual. «Nosotros estamos súper afectados; obviamente que se nos viene rudo para el mundo de la cultura, obviamente con este recorte del 10% y todo esto que ya sabemos», advirtió.
Su diagnóstico sobre el presente es sombrío: «La verdad yo personalmente estoy un poco deprimida, pero deprimida no solo a nivel como de lo que ocurre, de lo que ha pasado con este nuevo gobierno, sino que con la humanidad. Siento que el mundo me ha quitado un poco de felicidad en mi vida».
Saavedra cuestionó duramente la prioridad que se le otorga al arte en la política pública. «Pienso que a este gobierno, francamente, no le interesan estos temas, no son prioridad, no se entiende que la cultura es como un alimento para el espíritu, para el alma». Incluso se refirió a la figura del ministro de las Culturas, Francisco Durraga, calificando algunos de sus actos como «evidencia total de su ignorancia y de su desidia».
Coordenadas de la temporada
Pese a la desesperanza expresada por la actriz respecto al futuro global, destacó que «la instancia creativa es una salvación para nosotros». La invitación queda abierta para asistir a este montaje que promete poner en jaque los discursos escolares y sociales.
- Temporada: Del 11 de julio al 8 de agosto de 2026.
- Horario: Jueves a sábado a las 19:30 horas.
- Lugar: Teatro Universidad Católica (Jorge Washington 26, Ñuñoa).
- Actividad especial: El 24 de julio se realizará un conversatorio con el público tras la función.
- Entradas: Disponibles en Ticketplus y boletería del teatro.
