Un escenario de profunda devastación, dolor e incertidumbre es el que se vive en Venezuela luego de ser sacudida por dos violentos e históricos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5. Los reportes preliminares ya elevan la trágica cifra a más de 235 muertos y sobre 4.300 heridos. Todo, concentrándose la mayor destrucción en la zona costera. Para conocer de primera fuente la dimensión de la catástrofe y el estado de los equipos de emergencia, Palabra Que Es Noticia tomó contacto directo con Caracas para conversar con Luis Ernesto Blanco, director editorial del respetado portal de investigación venezolano Runrun.es.
En diálogo con la 88.9, el periodista describió un panorama desolador marcado por el colapso de infraestructuras habitacionales. Y, de manera alarmante, por la total parálisis de un aparato estatal descapitalizado que ha dejado las labores de salvamento prácticamente en manos de la propia ciudadanía.
La Guaira en el suelo: Una ciudad dormitorio sepultada por los escombros
La peor parte de los movimientos telúricos la ha registrado el estado de La Guaira, una emblemática zona del litoral caribeño que mutó de su inicial perfil turístico a un sector de alta densidad residencial.
“Nuestros reporteros pudieron recorrer La Guaira, que es la zona más afectada, donde hay decenas o centenas quizás de edificios destruidos. Esta zona se convirtió en una ciudad dormitorio de Caracas. Por lo que muchos edificios estaban ocupados por residentes permanentes. Aunque algunos departamentos eran de uso vacacional y podrían estar desocupados, solo con el paso de las horas dimensionaremos el número real de víctimas. Los balances actuales son parciales. Y las proyecciones indican que la cifra de fallecidos aumentará muchísimo. La ventana de tiempo para rescatar sobrevivientes se va cerrando con el paso de las horas. Y lo que vemos en los recorridos es a mucha gente con la esperanza de conseguir familiares o personas con vida entre los escombros”, relató Blanco en el aire de Radio Futuro.
Un Estado sobrepasado y descapitalizado
Respecto a los recursos técnicos y la capacidad logística desplegada por el gobierno local para hacer frente a una crisis de esta magnitud, el director de Runrun.es fue categórico en señalar que la vulnerabilidad institucional previa terminó por pasarle la cuenta al país.
“La respuesta del Estado ha sido mínima. No quisiera que se entienda como un tema de politización. Pero la capacidad en este momento es mínima y la gente asume que debe valerse por sí misma. Hay una sensación de decepción y desmoralización total con respecto al Estado. Este se ha mostrado completamente incapaz de evaluar la infraestructura u organizar rescates en todos los puntos reportados. La tragedia ha sobrepasado la capacidad de instituciones que ya venían mostrando vulnerabilidad y descapitalización” , denunció el profesional, destacando en contraparte el masivo surgimiento de brigadas ciudadanas autoorganizadas para levantar centros de acopio y remover material pesado.
El fantasma del terremoto de 1967
Aunque Caracas y el litoral central de Venezuela no registran la altísima frecuencia sísmica que caracteriza a ciudades como Santiago de Chile o Ciudad de México, Blanco recordó que la historia ya había entregado una advertencia idéntica en el siglo pasado. Y deja en evidencia las nulas lecciones de prevención sismológica en las construcciones modernas.
El antecedente histórico ignorado
“En Caracas hay edificaciones colapsadas por completo. Dos en el municipio Chacao y unas dos en el municipio Libertador. Es cierto que en el gran terremoto del 29 de julio de 1967, las zonas afectadas fueron exactamente las mismas. Chacao y el litoral de La Guaira (Caraballeda y Catia La Mar). Eran sitios donde se debía prever normativamente algún daño y aplicar rigurosidad. Hoy queda abierta la especulación total sobre la pésima calidad de la construcción en sectores que a primera vista parecían modernos, pero que ante la emergencia demostraron que no estaban preparados”, concluyó el editor en la radio del rock.
