El universo musical de Jorge González siempre ha sido un terreno de sorpresas y contradicciones fascinantes. Recientemente, la periodista Johanna Watson conversó con Rainiero Guerrero en RockShop sobre la tercera edición de su libro, Escuchando Radio: Canciones que inspiraron a Jorge González. En esta obra, la autora explora el mapa sonoro del músico nacional a través de once piezas clave que influyeron en su carrera y pensamiento.
El origen de una conexión inesperada
La relación entre la periodista y el ex líder de Los Prisioneros comenzó de una forma muy particular en el año 2012. En ese entonces, Watson trabajaba en un proyecto sobre Mike Patton y decidió contactar a González para indagar sobre el Festival de Viña de 1991. Según relata la autora, la respuesta inicial del músico fue tajante: «No sé quién es Mike Patton».
Sin embargo, tras enviarle material sobre los diversos proyectos del estadounidense, Jorge se detuvo en uno específico que conectó con su propia historia. Watson recuerda que «se detiene en Mondo Cane el proyecto de música de los años 60 y le encantó y ahí hicimos match». Este interés por la balada italiana de los años 50 y 60 fue el puente que permitió años de conversaciones profundas sobre música.
«Ya hablemos»: El capítulo dedicado a Guns N’ Roses
Dentro de la lista de once canciones que componen el libro, una mención llamó poderosamente la atención de los auditores y de la propia periodista: la inclusión de Guns N’ Roses. Para muchos, resulta difícil imaginar a la voz de «Baile de los que sobran» como un seguidor del hard rock estadounidense de los 90.
Watson confiesa que ella misma se sorprendió durante las entrevistas realizadas por WhatsApp. Al respecto, señala que «los Guns salieron como en el capítulo antes la la conversación y cuando me dice que era fan eh yo le digo ‘Broma me encantaría que habláramos’ y me dice ‘Ya hablemos'». Lo que vino después fue una charla entre dos conocedores profundos de la materia.
La periodista destaca el nivel de dominio que González demostró sobre la banda de Los Ángeles. Watson afirma con entusiasmo: «Me encontré con una contraparte que estaba a la altura y fue fue muy bonito poder conversar así como que de repente éramos dos fans de los Guns and Roses conversando».
La defensa de Axl Rose y la estética de los 90
Jorge González no solo apreciaba la música de la banda, sino que también empatizaba con su controvertida figura central, Axl Rose. Según la autora, el músico chileno «banca totalmente por ejemplo que Axel Rose se demore 3 horas en llegar». Además, Jorge mostró una gran admiración por la ambición visual de la banda durante su época dorada. Watson menciona que para él, «los videoclips, por ejemplo, de November Rain eran como las películas. Decía que hacían ver a los Rolling Stones y a los Beatles pequeños».
Más allá de la estética, existe un vínculo emocional que une a ambos artistas. Watson identifica una similitud en cómo la opinión pública y los medios trataron a estos líderes en su momento de mayor exposición. En sus palabras, «yo siempre he hecho la comparación entre y Axl Rose porque en su momento fueron dos músicos muy maltratados por la prensa».
La periodista recuerda que en los años 90, la prensa internacional presentaba a Rose de forma hostil. Ella relata que «lo hacían ver como una persona muy desagradable, como muy poco apta para estar en la sociedad». Para Watson, esta es una experiencia que Jorge González también ha compartido en el contexto chileno, lo que genera que estén «emparentados por ese maltrato mediático».
Una mirada humana a través de la radio
El libro Escuchando Radio no busca ser una biografía técnica ni una lista de hits comerciales. Watson explica que «las 11 canciones que musicalizan escuchando radio no son necesariamente sus favoritas de Jorge González ni tampoco las más populares del repertorio de ajeno». En realidad, la autora utiliza estas melodías como un vehículo para explorar la humanidad del artista.
Para Watson, el proyecto es «un buen pretexto para mirar hacia atrás y mirar hacia adentro reconstruyendo de paso la memoria chilena». A través de canciones como «Mira niñita», el lector puede viajar a la infancia de Jorge en San Miguel, recordando «la calle húmeda del olor azur de San Miguel».
