La escena musical chilena atraviesa una semana de sorpresas tras confirmarse la salida de dos piezas fundamentales de la banda Candelabro. La saxofonista María Lobos y el guitarrista Luisa dejaron la agrupación justo tras una exitosa gira por España y en plena preparación de su hito en el Teatro Caupolicán. Para el crítico de música Marcelo Contreras en su columna de Palabras Sacan Palabras, este suceso no es un caso aislado, sino parte de un patrón histórico.
La «maldición» del éxito en Chile
Según Contreras, existe una tendencia recurrente en la industria nacional. Las bandas parecen fracturarse justo cuando alcanzan la madurez artística o comercial. Al respecto, el crítico señala que «hay una suerte de clave en la historia de la música popular chilena, donde numerosos artistas o bandas importantes justo cuando están como pegándose al salto o cuando se van a confirmar les pasa esto, se desintegran y es una tradición de la larga larga data».
Este fenómeno se remonta a décadas atrás. El primer gran ejemplo que cita Contreras es la Orquesta Huambalí en los años 50. Tras ser un suceso en Santiago, fueron contratados para ir a Europa en 1959. Sin embargo, el viaje que debía consagrarlos terminó por dividirlos. El crítico explica que «se van a Europa y se desintegran en vez de confirmarse como banda, en vez de volver aún más poderoso y de conquistar el mercado europeo, se fueron desarmando de poquito». Contreras añade que, aunque sobrevivieron un tiempo, «nunca nunca lograron recuperarse de lo que fue ese desmembramiento brutal que tuvieron en Europa».
De Tiro de Gracia a La Ley: Quiebres que cambian el destino
Décadas más tarde, el hip hop chileno vivió un proceso similar con Tiro de Gracia. Durante su paso por Europa, la relación interna comenzó a deteriorarse. Contreras, quien reportó el hecho en su momento, relata que el productor Camilo Cintolesi le confesó que «ahí se empezaron también a loquear. Se volvieron loquitos también cuando en España y cuando vuelven a Chile, Camilo se va y ya a los dos años eran solamente un dúo y de ahí en adelante el grupo no nunca logra tener el peso que tuvieron en su minuto».
Otro caso emblemático de inestabilidad es La Ley. Para el especialista, esta banda es el máximo ejemplo de cambios constantes. Sobre su trayectoria, Contreras afirma: «Yo no hay ninguna otra banda en Chile, me atrevo a decir, que haya tenido tantas entradas y salidas de músicos». Incluso en su etapa de mayor éxito internacional, el grupo no logró mantener su formación original, pues «cuando están en el momento también ya de mega consolidar todo, se va nuevamente Coty Aboitiz y se desarma la banda también y queda como un trío».
De igual manera, Lucybell sufrió este proceso tras su paso por el Festival de Viña en 1998. Contreras recuerda que «cuando estaban como ya en el momento, termina saliendo Gabriel Vigliensoni, y Marcelo Muñoz también se va. Ahí tenemos otro caso de estas estas bandas chilenas que nunca logran afirmar la alineación».
Relaciones amorosas: La subcategoría del conflicto
Más allá de lo profesional, Contreras identifica que muchos quiebres nacen de conflictos sentimentales, una teoría que también rodea el caso de Candelabro. A nivel internacional, el ejemplo más crudo es el de Ramones. El triángulo amoroso entre Joey, Linda y Johnny marcó a la banda por décadas. Contreras relata que «Johnny le quita la chica a Joey y nunca más se hablan. Él se pasaron 20 años más de gira a bordo de las camionetas. Nunca más hablaron».
En una línea similar, el disco Rumours de Fleetwood Mac es el testimonio vivo de una banda en crisis. Contreras describe el ambiente de la grabación como una situación donde «estaban todos con todos. Es un disco que está totalmente claro. Si uno ve los videos en YouTube, se miran todo el rato. Es evidente que están completamente picados entre ellos».
El factor profesional frente al corazón
Existen bandas que intentaron separar lo personal de lo laboral, pero fallaron en el intento. ABBA es el caso más famoso. Tras los divorcios de sus dos parejas, el grupo intentó seguir, pero Contreras sentencia: «Trataron de hacerlo profesionales, suecos, fríos, trataron de de empujar más allá la pero no se pudo. The Visitors fue el último disco y se acabó». Lo mismo ocurrió con No Doubt y la relación de Gwen Stefani con Tony Kanal, donde «justo cuando estaban rompiéndola se ellos se quiebran como pareja, no pudieron seguir», aunque dejaron como legado el éxito «Don’t Speak».
Finalmente, en el ámbito local, Contreras no olvida a Los Prisioneros. Sobre el quiebre entre Jorge González y Claudio Narea, el crítico es tajante: «Se quebraron también, totalmente se quebraron». A pesar de los años, Contreras concluye que en muchas de estas bandas, como es el caso de la liderada por Miguel Tapia, «esa historia nunca terminó».
