La capacidad de improvisar fue una de las características que ayudó a convertir a Black Sabbath en una de las agrupaciones más influyentes de la historia del rock. Así lo aseguró su legendario baterista, Bill Ward, quien reveló que incluso uno de los mayores clásicos de la banda cambiaba constantemente cada vez que era interpretado en directo.
“Nunca toqué «Paranoid» de la misma manera dos veces. No sabría cómo hacerlo”. Confesó Ward durante una conversación en el programa LA Radio Sessions con Mike Stark. El músico explicó que, aunque intentaba mantener la estructura principal de las canciones, siempre existía espacio para incorporar nuevas ideas sobre la marcha.
Según recordó, los conciertos de Sabbath solían estar cargados de improvisación, especialmente durante los extensos solos de guitarra de Tony Iommi, que en ocasiones podían extenderse durante varios minutos dentro de presentaciones que superaban las dos horas.
La canción que definió una nueva etapa para Black Sabbath
Durante la entrevista, Ward también destacó su admiración por Spiral Architect, tema que cierra el álbum «Sabbath Bloody Sabbath». El baterista calificó la canción como una de sus favoritas por la forma en que fusionó la fuerza del metal con elementos de producción cercanos a la música clásica.
Para Ward, la composición representó una evolución artística sin perder la esencia oscura y pesada que caracterizó a Black Sabbath desde sus inicios. “Era metal en su máxima expresión”, afirmó. Destacando que la banda logró expandir sus horizontes musicales sin abandonar las raíces que ayudaron a definir el nacimiento del heavy metal.
