El panorama político chileno se encuentra en un momento crítico. Mientras la Comisión de Hacienda del Senado se prepara para votar la ambiciosa megarreforma del gobierno de José Antonio Kast —que incluye cerca de 40 medidas económicas, laborales y ambientales—, los analistas observan con atención el desgaste del capital político inicial.
Para profundizar en este escenario, Marco Moreno, decano de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, analizó en entrevista en Palabras Sacan Palabras el complejo momento que atraviesa el Ejecutivo tras cumplir su primer trimestre en el poder.
El fin de la «luna de miel» y el desgaste del crédito inicial
Según Moreno, el actual momento político se puede definir de manera tajante. El experto sostiene que «estos son los 100 días que marcan el fin del crédito inicial o de la ‘luna de miel’ que la ciudadanía le otorgó al presidente José Antonio Kast tras su importante votación en segunda vuelta».
A pesar de que las encuestas muestran matices, la tendencia al alza en la desaprobación es evidente. Moreno destaca que, aunque Pulso Ciudadano sitúa la aprobación en un 56,7%, otros instrumentos como Criteria y la SEP ya ubican la desaprobación por sobre el 50%. «Lo importante es que empieza a romperse la expectativa inicial de eficacia; el gobierno prometió orden, decisión y rapidez, pero la ciudadanía comienza a evaluar si esa intensidad produce resultados visibles», afirma el académico.
En última instancia, el éxito de una administración no se mide por sus promesas, sino por su impacto real. Al respecto, Moreno es claro: «Al final del día, lo que encumbra o hunde a un gobierno son los resultados. Y lo visto en estos primeros 100 días muestra que el crédito político inicial se estaría agotando».
El paralelismo con Boric y el refugio en el «voto duro»
Un aspecto interesante del análisis es la comparación entre los inicios de los gobiernos de Gabriel Boric y José Antonio Kast. Ambos enfrentaron instalaciones «atropelladas» y complejas. Moreno advierte sobre el peligro de que Kast se encapsule en su base electoral más fiel. Tal como ocurrió con su predecesor.
«El apruebo es el refugio del votante incondicional. El expresidente Gabriel Boric marcó un 30% prácticamente los cuatro años como base dura. Y todo hace pensar que José Antonio Kast recorrerá un camino parecido», explica Moreno. Sin embargo, esta estrategia tiene costos altos, ya que «refugiarse solo en el voto duro dificulta la posibilidad de expandirse más allá de los límites de la base electoral». Kast, que alcanzó casi un 58% en segunda vuelta, ha visto cómo ese votante «blando» se ha ido erosionando con rapidez.
¿Leyes o resultados? El dilema de la megarreforma
El Gobierno ha apostado gran parte de su capital a la aprobación de la megarreforma en el Senado. No obstante, Moreno advierte que una victoria en el Congreso no se traduce automáticamente en apoyo popular. «La aprobación de la megarreforma puede ser una victoria legislativa importante. Pero no necesariamente un punto de inflexión política», señala el decano.
Para el analista, existe un error de diagnóstico común en los gobiernos. Creer que los cambios legislativos modifican la opinión pública de inmediato. Moreno enfatiza que «la ciudadanía evalúa resultados más que leyes». En este sentido, la verdadera prueba de fuego para Kast vendrá tras la votación, cuando el Ejecutivo pase de la fase de instalación a la de administración, donde «es todavía más difícil gobernar».
Gestión, seguridad y la nueva ofensiva legislativa
Tras la salida de la ministra Steiner y la llegada del ministro Arau a Interior, se ha observado un intento por ordenar la gestión gubernamental y las comunicaciones. Moreno reconoce que «la salida de la exministra Steiner permitió que el tema de la seguridad volviera a tener un encausamiento y un cierto orden que se había perdido».
Aun así, el experto manifiesta su preocupación de que este orden sea meramente estratégico para la tramitación de la megarreforma. «La pregunta es qué vendrá después de que se apruebe», cuestiona. Actualmente, el Gobierno ha iniciado una «nueva ofensiva legislativa» con proyectos como el registro de vándalos, la sala cuna universal y el bono por hijo para retomar el control de la agenda.
El desafío de la gobernabilidad y la legitimidad
Finalmente, Moreno aborda la fragilidad de las mayorías en el Congreso. Ante la estrategia oficialista de «ganar por un voto», el académico advierte sobre los riesgos de la falta de consenso. «Ganar por un voto le quita legitimidad a los cambios; en políticas públicas importa tanto el ‘qué’ como el ‘cómo’ se llega a un acuerdo», explica.
Para alcanzar una verdadera gobernabilidad, el Ejecutivo necesita transformar sus anuncios en coaliciones legislativas sólidas, algo que el actual oficialismo aún no logra concretar. Moreno concluye que, para los meses de administración que restan sin elecciones a la vista, el Gobierno deberá optar por un «cierto pragmatismo» y una «mayor capacidad de buscar entendimientos» con la oposición para asegurar resultados concretos para la ciudadanía.
