Claudio Moreno, el hombre detrás de personajes legendarios como Guruguru y Carlitos Núñez Núñez (CNN), conversó ccon Álvaro Paci en Palabras Saccan Palabras sobre su extensa trayectoria y el panorama actual de la comedia nacional. Con la autoridad que le dan décadas en la televisión y los escenarios, el comediante lanzó un diagnóstico que no dejó indiferente a nadie: la aparente decadencia del género que ha dominado la última década.
El fin de un ciclo: El stand-up pierde terreno
Tras el fenómeno de programas como El Club de la Comedia y la explosión de comediantes en bares, Moreno percibe un cambio en el paladar del público chileno. Para el actor, el formato basado puramente en el relato está cediendo ante estructuras más dinámicas.
«Ahora creo como todo en la vida, es cíclico y siento que el standup como lo conocemos está un poquito en retirada. Yo siento eso», afirmó Moreno de manera tajante. Según su visión, la audiencia actual busca algo distinto: «Creo que la gente hoy está esperando más humor como el de el muro, ¿entiendes? Que es de situación, que es de de acción. Ah, no tanta historia».
Este cambio no es casual, sino que responde a los nuevos hábitos de consumo digital. Moreno explica que la sobreoferta ha generado un agotamiento en el espectador. Al ser consultado sobre si el género se saturó, respondió: «No sé si es que saturó, pero es que hay mucho. Hay mucho, mucho, mucho, mucho, mucho. mucha oferta».
El desafío de la atención en la era de las redes sociales
Uno de los puntos más interesantes del análisis de Moreno radica en la psicología del espectador moderno. En un mundo de gratificación instantánea, el stand-up tradicional exige un compromiso que muchos ya no están dispuestos a dar.
«El standup requiere atención. Tú tienes que estar muy atento a la historia», señaló el comediante para marcar la diferencia con el humor físico o de situación. Para ilustrar este punto, utilizó una comparación cotidiana: «Si tú ves el muro y te paras a buscar algo a la cocina y vuelves, te vas a enganchar igual en la historia. A diferencia del standup, que si te paras y vuelves, te perdiste un cuarto de la historia. Quedaste fuera de la historia y no sabes por qué, cuál es el remate».
Esta búsqueda de inmediatez ha provocado, según Moreno, un renacimiento del formato breve. «Ha vuelto el chiste, fíjate, el chiste como tal, inicio, desarrollo, final, listo, 3 minutos, 2 minutos, un minuto y medio, que es te te vas recreando, tienen eh eh tiene más ritmo», explicó, destacando que este estilo no obliga al público a «estar pendiente media hora de la misma historia».
La lección de «El Desestrece» y la paciencia televisiva
Moreno también se refirió al abrupto final del programa El Desestrece en Canal 13, donde participaba junto a jóvenes talentos. A pesar de la calidad del producto, el comediante criticó la falta de visión a largo plazo de las estaciones televisivas.
«Me dio mucha pena y frustración porque yo veía el esfuerzo que hacían los cabros… Siento que el canal ahí eh eh tuvo poca paciencia», confesó. Para Moreno, la comedia requiere tiempo de maduración: «Un proyecto de humor no se hace en ocho capítulos. Un proyecto de humor se hace mínimo 12, 15 capítulos, adiestrar al público, entrenarlo, acostumbrarlo a un tipo de humor».
A pesar de que el programa salía al aire cerca de las 11 de la noche, el actor destacó su éxito en otras plataformas, lo que refuerza su tesis sobre el cambio generacional: «En YouTube le iba mucho mejor porque era un público más joven que estaba viendo que ya no ve la tele, no prende tele, ve ve el smartphone o ve pantalla».
Ética y política: La filosofía de Claudio Moreno
En cuanto al contenido del humor, Moreno mantiene una postura clara sobre la responsabilidad del comediante. En lugar de sumarse a la tendencia de la sátira política o la burla directa, prefiere un humor transversal.
«Mi rol es entretener y yo entretengo a los rojos, a los azules, a los verdes, a los amarillos. Yo quiero entretenerlos a todos… Si hago política, a alguien le voy a caer bien, a alguien le voy a caer mal», explicó. Además, marcó una línea ética fundamental para los tiempos actuales: «Yo no me voy a reír del enano, me voy a reír con el enano, o con el sordo, o con el ciego… me voy a reír con él, no es que me vaya a reír de él».
Finalmente, Moreno recordó las raíces médicas de su oficio citando a Hipócrates, quien hablaba de los «humores» o fluidos vitales. «Cuando los cuatro fluidos vitales están en equilibrio, usted está de buen humor», relató, concluyendo que la risa es una señal de seguridad: «Tú no te ríes cuando te has asustado, tú te ríes cuando te sientes cómodo, seguro».
