Si el rock progresivo fuera una catedral, Chris Squire sería sus cimientos. A 11 años de su fallecimiento, este 27 de junio recordamos al único miembro de Yes. Es el único que permaneció estoico en cada una de las encarnaciones de la banda.
Pero más allá de su fidelidad al proyecto, su verdadero legado radica en haber reescrito las reglas de su instrumento.
Squire sacó al bajo eléctrico de la oscuridad rítmica y lo puso en la línea frontal. Armado con su inconfundible Rickenbacker 4001 y cuerdas roundwound de acero, revolucionó el instrumento. Además usó un sistema bi-amplificado pionero que separaba las frecuencias graves de los agudos distorsionados. Por eso logró un sonido agresivo y metálico, con un nivel de ataque con uñeta que cortaba cualquier mezcla.
Antes del éxito: Coros de iglesia, psicodelia y The Syn
Para entender la musicalidad de Squire, hay que mirar más allá de sus manos y prestar atención a su voz. De niño, Chris cantó en el coro de la iglesia de St. Andrew en Kingsbury. Esa educación coral, donde asimiló complejas estructuras de contrapunto y armonía, fue la semilla que años después germinaría en los majestuosos arreglos vocales de Yes.
En plena efervescencia de los años 60, un joven Squire empapado de la invasión británica y la naciente psicodelia, formó la banda The Syn en 1965. Aunque el proyecto duró un par de años, le sirvió para codearse con la escena under londinense. Tras la disolución de The Syn, Squire se unió a Mabel Greer’s Toyshop. En esa agrupación se cruzaría por primera vez con el guitarrista Peter Banks y, fundamentalmente, con el vocalista Jon Anderson. La química entre el bajista que tocaba como solista y el cantante de voz angelical fue tan inmediata que decidieron reformular el proyecto. Eligieron un nombre mucho más directo y afirmativo: Yes. El resto es historia.
5 líneas de bajo esenciales para entender a Chris Squire
Para celebrar su obra, aquí recomendamos cinco interpretaciones donde Squire demostró que el bajo podía ser el absoluto protagonista de la canción:
Roundabout
Probablemente la línea de bajo más famosa del rock progresivo. El riff impulsado por armónicos y un groove galopante es una verdadera clase magistral. Es una muestra de cómo hacer que un tema complejo suene ridículamente pegadizo. Por otra parte, es el himno definitivo de su tono metálico y percusivo.
Heart of the Sunrise
Un despliegue de brutalidad y precisión técnica. Squire dialoga mano a mano con la batería de Bill Bruford y la guitarra de Steve Howe a velocidades vertiginosas, intercalando momentos de profunda agresividad con pasajes de sutil melancolía.
The Fish (Schindleria Praematurus)
Más que una canción, es una orquestación construida enteramente con bajos superpuestos. Utilizando efectos, pedales de volumen y distintas ecualizaciones, Squire demostró que su instrumento podía cubrir todas las frecuencias y texturas imaginables en un estudio de grabación.
Starship Trooper
Específicamente en la sección final, conocida como «Würm», Squire construye una muralla de sonido hipnótica. A través de una progresión repetitiva de tres acordes, su bajo va subiendo en intensidad y saturación, empujando a la banda hacia un clímax épico.
Tempus Fugit
Con la llegada de los años 80 y un cambio radical en la formación de Yes, Chris Squire demostró que podía adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia. El fraseo acelerado, casi cercano a la urgencia del post-punk y el new wave, confirma su maestría para sostener el peso rítmico a una velocidad implacable.
