Noticias

Dee Palmer, tecladista y arreglista que definió el sonido de Jethro Tull, muere a los 88 años

La música trabajó en los álbumes clásicos de la banda de principios de los 70 y fue su tecladista desde 1976 hasta 1980.

Dee Palmer Jethro Tull Color Web
Getty Images

El mundo del rock progresivo ha perdido a una de sus figuras más influyentes y queridas. Dee Palmer, la icónica teclista y arreglista de Jethro Tull, falleció a los 88 años el pasado 13 de junio de 2026.

La noticia fue confirmada por el líder de la banda, Ian Anderson, quien reveló que la artista murió en su hogar en Shropshire, Inglaterra, rodeada de sus seres queridos.

El corazón sinfónico de Jethro Tull

Aunque Palmer no se convirtió en miembro oficial de Jethro Tull hasta 1977, su influencia en el grupo comenzó prácticamente desde su formación. Bajo su identidad anterior como David Palmer, realizó los arreglos de metales para el tema «Move On Alone» del álbum debut This Was en 1968. Poco después, Anderson le confió el arreglo de cuerdas para «A Christmas Song».

A partir de ese momento, su talento para la orquestación se volvió indispensable para la banda. Palmer fue la arquitecta sonora detrás de álbumes legendarios como Aqualung, WarChild, Minstrel In The Gallery y Too Old To Rock And Roll…. Su capacidad para fusionar el rock con elementos clásicos permitió que Jethro Tull destacara en una época dorada para el género progresivo.

De arreglista a teclista oficial

En 1976, Palmer dio un paso adelante y se unió formalmente a la banda como segunda teclista. Durante este periodo, participó en grabaciones esenciales como Songs From The Wood, Heavy Horses y Stormwatch. Además de los teclados, su versatilidad la llevó a tocar el saxofón, el piano, el órgano de tubos portátil y sintetizadores.

Tras su salida de Jethro Tull en 1980, Palmer continuó su prolífica carrera formando el grupo Tallis junto a su excompañero John Evan. No obstante, su trabajo más reconocido fuera de la banda fueron sus impresionantes versiones orquestales de clásicos de Genesis, Yes, Pink Floyd y Queen. También colaboró con la Orquesta Sinfónica de Londres en el álbum A Classic Case, donde reinterpretó temas de la propia banda que la vio crecer.

Una vida de resiliencia y evolución

Más allá de su innegable genialidad musical, Dee Palmer fue una figura de gran valentía personal. En 2004, tras el fallecimiento de su esposa Maggie, completó su transición de género de David a Dee. Este proceso ocurrió tras años de consultas psicológicas y médicas, permitiéndole vivir su identidad con plenitud durante sus últimas dos décadas de vida.

Ian Anderson recordó a su «cómplice creativo» con emotivas palabras, destacando su voz profunda y su afición por fumar pipa. «Mis recuerdos personales favoritos son de charlas bajo nubes de humo de tabaco St Bruno Flake y disfrutando de un curry picante», compartió Anderson en su tributo. A pesar de haber estado delicada de salud en los últimos dos años, Palmer mantenía planes de grabar la partitura del ballet The Water’s Edge con una orquesta antes de su partida.

Un legado que perdura

La comunidad musical ha reaccionado con profunda tristeza ante su partida. Críticos y fans coinciden en que los arreglos orquestales de Palmer son una parte crítica de lo que hizo que el rock de los 70 fuera tan increíble. Su conocimiento de la composición y la orquestación era extraordinario; ella no solo entendía las notas, sino cómo la música respiraba y se movía.

Dee Palmer deja tras de sí a cuatro hijos y una discografía que seguirá siendo objeto de estudio y admiración para las futuras generaciones de músicos. Con su fallecimiento, se cierra un capítulo fundamental de la historia de Jethro Tull, pero su huella sinfónica resonará eternamente en cada nota de flauta y teclado que ayudó a inmortalizar.


Contenido patrocinado

Compartir