En esta edición de Palabra Que Es Noticia de Radio Futuro, los conductores conversaron con Ignacio Castillo, jefe de la Unidad Especializada en Crimen Organizado del Ministerio Público. Castillo, quien además es Doctor en Derecho y ha investigado profundamente la experiencia criminal en países como Italia, ofrece una visión técnica sobre la evolución de la delincuencia en Chile. Durante la entrevista, detalla cómo el país ha pasado de enfrentar secuestros aislados a enfrentar una estructura de crimen organizado transnacional que utiliza el secuestro extorsivo como una herramienta de lucro, advirtiendo sobre el peligro de que bandas locales adopten estas prácticas y explicando las estrategias estatales para frenar esta tendencia.
El nuevo escenario del crimen en Chile
Para entender la situación actual, Castillo propone alejarse de las definiciones tradicionales y observar la naturaleza predatoria de estos grupos. «Pongamos todavía un concepto aún más general que es básicamente los delitos de predator o los delitos parasitarios, que son formas de delitos que de alguna manera se expresan en dos fenómenos principales que son, por un lado la extorsión y por otro lado el secuestro que puede ser extorsivo«, señala. En este sentido, la extorsión funciona como un control territorial donde se obliga a los ciudadanos a pagar por su seguridad. Castillo define este fenómeno de la siguiente manera: «La extorsión es hipótesis de impuestos alternativos que organizaciones criminales imponen a determinados ciudadanos, le dicen vacuna, cuota, pits italia para poder realizar su actividad de emprendimiento«.
Esta realidad golpea directamente a la economía local y a los barrios comerciales. Castillo ejemplifica el amedrentamiento cotidiano al que son sometidos los dueños de negocios: «Yo tengo un pequeño almacén y me obligan, me constriñen, me presionan, me amenazan para que yo dé una cuota mensual a efectos de poder realizar mi trabajo, poder tener mi negocio; al final es un impuesto alternativo y eso que era fenómenos que en Chile no habíamos visto, lo hemos empezado a ver en el último lustro, sin ninguna duda«.
La evolución del secuestro extorsivo
El entrevistado hace una distinción clara entre los secuestros del pasado, vinculados a temas familiares o ajustes de cuentas entre criminales, y el fenómeno actual que afecta a civiles comunes. «Lo que no habíamos visto, en cambio, son otros tipos de secuestro. Particularmente el secuestro de carácter extorsivo. Es decir, cuando se secuestra a una persona que no tiene vínculo principalmente con organizaciones criminales para el solo efecto de obtener un dinero por su liberación«. Esta tendencia se ha vuelto crítica en los últimos años, coincidiendo con el aumento general de la violencia en el país. «Eso estadísticamente nosotros lo vimos a partir del 2022. Los homicidios se disparan. Casi se duplican. Y llegan a 820 algo el 2022 y a partir de ahí se estanca el crecimiento«.
Dentro de este estancamiento general, hay subcategorías que siguen en ascenso. Castillo subraya que «lo relevante es que las tipologías asociadas a crimen organizado son las que más crecen y dentro de ellas es precisamente la de carácter extorsivo«. El mayor riesgo es que la delincuencia se institucionalice como un negocio viable. Según Castillo, «la literatura lo que dice es que una vez que el secuestro efectivamente se hace rentable y que las organizaciones criminales ven en el secuestro una capacidad de lucro, es difícil erradicarlo«. Sin embargo, aclara que «Chile no es el primer país que ha enfrentado un fenómeno como este. No será el último y hay países que lo han resuelto de manera relativamente exitosa«.
El «punto de inflexión»: Chilenos y el Tren de Aragua
Uno de los puntos más preocupantes de la entrevista es el cambio en la composición de estas bandas, que han dejado de ser puramente extranjeras para integrar a delincuentes locales. Castillo lo advierte. «Estas organizaciones que finalmente son como facciones del Tren de Aragua se están vinculando con sujetos de nacionalidad chilena. Lo que antes era casi exclusivo de acciones que cometían extranjeros. Hoy día estamos viendo más integración con sujetos nacionales«, asevera.
Esta mezcla representa una amenaza a la seguridad pública, ya que rompe con la tradición delictiva nacional. Castillo explica: «Eso es complejo porque se trata de un tipo de negocio ilícito que no era una actividad que ejercía nuestra organización criminal tradicional, que básicamente se dedicaba a los delitos contra la propiedad y al delito de tráfico de droga«. Para el experto, esta integración es un riesgo país. «Ese es un punto sobre el cual uno tiene que tener particular cuidado para que no sea un punto de inflexión. Es decir, que las organizaciones chilenas vean rentable el secuestro y lo empiecen a utilizar«, explica.
Estrategias de desincentivo: El modelo italiano
Para combatir este flagelo, Castillo sostiene que la respuesta debe ser contundente y atacar directamente el bolsillo de los criminales. «Una de las cosas para desincentivar los secuestros es que el sistema tiene que ser capaz de demostrarle que no renta«, asegura. Como ejemplo de medidas extremas, menciona que «en Italia, al inicio del 90 se saca una ley muy polémica que se llama el ‘bloco del patrimonio’. Una vez que se genere un secuestro extorsivo, el fiscal puede pedir que se bloqueen las cuentas corrientes del sujeto que está secuestrado y de todas las personas que se vinculan con la persona«. La lógica detrás de esta medida es que «el sistema se pensó en lógica de si nosotros evitamos que la gente pague, el negocio se acaba«.
Más allá de las leyes, Castillo resalta que la lucha contra el secuestro requiere que las empresas privadas se involucren en la prevención. «Tenemos que ver también cómo ellos hoy día están logrando en algunos casos que se pague y esto implica que el trabajo en el ámbito del secuestro no es solamente los organismos públicos. También acá hay colaboración del mundo privado«, sostiene. Especial atención requiere el rastro digital del dinero. «La relación con el mundo de los bancos y con las fintech, que van desde los traspasos de dinero hacia el exterior a la compra de activos virtuales, es un tema sobre el cual deberíamos hablar«, explica.
Resultados y la importancia de la denuncia
Finalmente, el jefe de la unidad especializada compartió resultados positivos de la coordinación institucional a través del programa ECO. «Lo que se hizo con ECO fue determinar que la Región Metropolitana en conjunto viera estos fenómenos. Las cifras son realmente importantes, de más de 30% de capacidad en identificar imputados«. Este enfoque ha permitido que «hoy día el sistema fue capaz de identificar 301 imputados adicionales que de otra manera no se habrían identificado y aumentar en un 45% la capacidad de formalizar«.
El impacto en la delincuencia es tangible en términos de detenciones. «En Santiago tenemos en el contexto del proyecto ECO más de 500 personas que están privadas de libertad. Sea por secuestro o por homicidio, y solo en secuestro más de 200«. Para mantener este éxito, Castillo hace un llamado a las víctimas. «La ciudadanía tiene que saber que en los casos de secuestros propiamente extorsivos no hay ninguno que no tengamos detenidos«, comenta. Concluye enfatizando que «la importancia de la denuncia es fundamental. Estos casos hay que denunciarlos, las extorsiones propiamente tales y los secuestros extorsivos. Para que la gente confíe en que la institucionalidad está haciendo lo necesario para detenerlos y condenarlos y que tengan décadas de cárcel«.
