Nico Borie se ha consolidado en el ecosistema digital como «el traductor del rock en internet». Una labor que él mismo define con orgullo y seriedad. Sin embargo, tras alcanzar una exposición masiva con más de «160 canciones traducidas al español», el músico ha decidido dar un paso fundamental en su carrera con el lanzamiento de su proyecto solista, NBX.
En una reciente conversación con Rainiero Guerrero en RockShop, Borie desglosó cómo su identidad musical no es una generación espontánea, sino una «carbonada musical» de influencias que van desde el rock chileno más clásico hasta el estallido global del Nu Metal.
Raíces chilenas y el impacto de los estadios
Para entender el sonido de NBX y su primer disco, Límina, es necesario retroceder al año 2001. Mientras el mundo miraba hacia las grandes producciones de MTV, un joven Nico Borie encontraba su vocación en el Estadio Nacional de Santiago. Al ser consultado sobre sus primeras influencias locales, el músico fue categórico. «Ver a Los Prisioneros en vivo me marcó mucho yo partir la guitarra aprendiéndome esas canciones», asegura.
Esta base del rock nacional fue el motor que lo impulsó a tomar un instrumento. Mucho antes de que se convirtiera en un fenómeno viral por sus imitaciones y traducciones. Borie recuerda que esa época fue un punto de inflexión, destacando que «la vuelta de los prisioneros me marcó mucho», situándolo cronológicamente en un momento donde la música chilena recuperaba su espacio masivo.
El estallido del 2001: Entre MTV y el Nu Metal
A pesar de su fuerte conexión con la música local, Nico Borie creció en una era de hibridez cultural. Su relato describe una transición curiosa entre los dibujos animados y el rock pesado. «yo partí con Gorilas gorilas fue la banda que me hizo dejar de ver monitos porque había unos monitos que cantaban bailaban y eran muy entretenido los videos y esperando los videos de Gorilas descubrí System of Adam descubrí todas esas bandas», explica.
Esa mezcla de estímulos visuales y sonoros ocurrió en paralelo a la rotación de bandas que definirían su sonido actual. Nico recuerda que «justamente ese mismo año 2001 estaba ahí System of Adown Alen Farm Linking Park y a la vez en en MTV y todo eso en rotaban Los Prisioneros». Esta convivencia de géneros es la que hoy le permite afirmar, sin complejos, su filosofía creativa actual.
«Todo es un remix»: La honestidad detrás de NBX
Al transitar desde los covers hacia la creación original, surge inevitablemente la pregunta sobre las similitudes con sus referentes. Nico Borie aborda este tema con una transparencia inusual en la industria, admitiendo que el proceso de composición para NBX incluyó ejercicios de emulación consciente.
«Una canción la segunda del disco Fractal es literalmente fue un ejercicio de cómo hacer una canción estilo Linkin Park y yo no tengo ningún problema en admitirlo»., reveló sobre uno de sus nuevos temas. Para Borie, la originalidad no reside en evitar las influencias, sino en cómo se procesan. «yo creo que todo es un remix al final entonces es imposible que no hayan influencias que te afloren por ahí», asevera.
Este enfoque se traduce en un sonido que busca «rescatar lo mismo esa capacidad que tiene el rock de levantarnos subirnos hacernos saltar darnos energía», pero enfrentando el reto de la identidad idiomática: «con el desafío ahora de de hacerlo 100% en español».
Evolución y proyección internacional
El proyecto NBX no es solo un experimento de estudio; ya empezó a expandirse por el continente. Acompañado por músicos de trayectoria como Bastián Basaur, Caño, Darío Yacamán y Álvaro Poblete, Borie ya proyecta fechas en Argentina y Perú.
Para el músico, Límina es solo el punto de partida de una búsqueda mayor. Al reflexionar sobre el resultado final de sus siete nuevas canciones, concluye: «siento que tampoco esta es la identidad final de NBX sino que es el primer disco la primera versión de este proyecto de que es a largo plazo entonces también está evolucionando siempre la inspiración de uno».
Con esta mentalidad de evolución constante y respeto por sus raíces —desde Jorge González hasta Chester Bennington—, Nico Borie invita a su audiencia a descubrir un rock que, aunque beba del pasado, busca conectar con el presente a través de letras que, en sus palabras, tienen la «capacidad que tiene de de salvarnos la vida incluso».
