La escena musical chilena ha encontrado un nuevo refugio. Como señala Rainiero Guerrero en el RockShop de Radio Futuro, esta casa «se ha transformado también en el lugar de encuentro de una nueva escena» donde artistas post-pandemia han logrado visibilidad. Entre ellos destaca Nando García, quien tras su paso por bandas como Fármacos, se instala como un solista que escribe canciones descritas como «breves párrafos de una ortografía en estado de avance».
En su reciente visita a la radio, García presentó su tercer disco, Lover Man, una obra cargada de honestidad y nuevas sonoridades.
Un manifiesto sobre la masculinidad y el afecto
Al definir el corazón de su nuevo trabajo, Nando García es categórico sobre el origen de sus letras. «Yo creo que es un disco que habla sobre mis relaciones con los hombres», explica el músico. Según sus propias palabras, la obra «habla de cómo yo amo a mi padre, a mis hermanos, a mis amantes, a mis amigos».
Esta exploración nace de una vivencia personal marcada por el entorno: «Creciendo como una persona cola en Los Andes, había que buscar en ese contacto hipermasculinizado algo de cariño». El artista detalla que buscaba «en esos abrazos fuertes, en esos empujones, como fantasiosamente un poco de cariño». Para él, Lover Man es una forma de «sublimar esas frustraciones adolescentes» y cuestionar «la manera en la que los hombres se relacionan entre sí desde la vereda de lo cola, de lo homosexual».
Disrupción en la «Radio del Rock»
La presencia de un discurso tan abierto en un medio tradicionalmente ligado al rock no pasó desapercibida para el artista. «Es muy interesante venir a este espacio para mí, que el logo es una uñeta de guitarra», comentó García durante la entrevista. Con gratitud, añadió: «Que venga hoy a hablar como del disco más explícitamente homosexual que he hecho a la Futuro me parece genial».
Más allá de la temática, el disco marca un retorno a sus raíces sonoras. Aunque la pandemia lo obligó a usar un formato acústico, García confiesa: «Siempre fui un niñito muy agringado, muy bueno para la guitarra eléctrica». Hoy, el músico celebra su reencuentro con el instrumento: «Estoy como vuelto a casarme, me he casado de nuevo con la guitarra». Esta reconciliación es vital para su proceso creativo, pues asegura que «mis manos tienen siempre mejores ideas que mi cerebro».
El computador como aliado creativo
Nando García también defiende la producción desde el hogar y el uso de la tecnología frente a los estudios tradicionales. «Yo creo que el computador es como lo más bonito que existe para hacer música», afirma con convicción. Para el artista, se trata de una herramienta «maravillosa y preciosa que ha forjado heavy como el sonido que tengo yo».
A pesar de que su música es «íntima» y «cálida», García busca que «esté siempre atravesada por un computador». El músico rechaza la idea de que la calidad dependa exclusivamente de un estudio profesional: «Encuentro que las cosas pierden mucha onda a veces cuando desde una maqueta grabada en la pieza… después escucho lo que grabaron en el estudio y es como ‘ah, perdió toda la onda'».
La sombra de «Sábado Gigante» y la aprobación
Una de las piezas más curiosas del álbum es la canción inspirada en su padre, quien compitió por «Mr. Chile» en el programa de Don Francisco. Al respecto, García reflexiona: «Tengo una relación complicada con mi papá», pero este hallazgo lo hizo pensar en su propia búsqueda de validación. «Los dos queremos que nos quieran, que nos aplaudan», concluye el músico, señalando que, a pesar de sus diferencias, «en realidad no somos tan distintos».
Nando García continuará presentando este material en vivo, moviéndose por ahora en un formato solitario —»modo Marty Supreme con los discos»— antes de retomar las presentaciones con banda completa. Lover Man queda así como un testimonio de evolución, identidad y la búsqueda de afecto en los espacios más insospechados.
