Para nadie es un secreto que la relación entre Megadeth y Chile es una de las más intensas en la historia del metal. Sin embargo, en su reciente paso por los estudios de Radio Futuro, Dave Mustaine elevó este vínculo a un nivel personal.
El líder de Megadeth confesó, que tras 15 conciertos en nuestro territorio, la sensación de estar en Santiago es, sencillamente, la de «estar en casa».
Un hogar lejos del hogar en Chile
Durante la entrevista, Mustaine recordó la gran cantidad de días y experiencias que ha acumulado en suelo chileno desde aquel debut histórico en 1994. Para el músico, Chile ha dejado de ser un destino de gira para convertirse en un refugio emocional. «He pasado muchos días en Chile y realmente disfruto estar en Santiago», señaló con una calidez que contrasta con su fama de hombre rudo, reafirmando por qué siempre nos ha considerado un pilar fundamental en su carrera.
Esta conexión no es unidireccional. Mustaine destacó con entusiasmo la energía de las nuevas generaciones que se han sumado al «ejército» de Megadeth. El líder de la banda se mostró sorprendido y agradecido al ver a niños y jóvenes disfrutando de su música, lo que le otorga un sentido especial a este tour de despedida: saber que su legado quedará en buenas manos en el país que más lo ha cobijado.
El caballero detrás de la distorsión
En la Radio del Rock conocemos bien la caballerosidad de Dave. Durante la charla, se recordó con cariño su disposición histórica para con nuestro equipo, desde grabaciones de saludos icónicos para la 88.9 hasta momentos memorables abrazando el logo de la radio. Esta gratitud mutua se sintió en cada minuto de la conversación, donde Mustaine agradeció el apoyo constante que ha permitido que Megadeth sea, hoy por hoy, una institución en Chile.
Aunque el «This Was Our Life» Tour marca el inicio del retiro, Dave Mustaine dejó claro que, si de él depende, Santiago será una parada obligatoria en las próximas etapas de su despedida. Para el «Colorado», decir adiós a los escenarios no significa decir adiós a Chile; es simplemente cerrar un ciclo en el lugar donde siempre fue tratado como un hijo ilustre.
