El 4 de mayo de 2010, Deftones lanzó «Diamond Eyes», su sexto álbum de estudio y, probablemente, el más crucial de su carrera.
Al cumplirse 16 años de aquel estreno, recordamos cómo una de las bandas más innovadoras y turbulentas de los últimos 30 años logró sobrevivir a su propia oscuridad. Entregaron una obra maestra de optimismo pesado.
De Sacramento al Olimpo del Rock
La historia de Deftones se remonta a 1988, en una escuela secundaria de Sacramento. Allí, un joven Chino Moreno y el baterista Abe Cunningham compartían auriculares para escuchar el entonces recién estrenado …And Justice For All de Metallica. Tras comprobar que Abe podía tocar el disco completo, Chino lo presentó con el guitarrista autodidacta Stephen Carpenter. Este ya dominaba los sonidos de bandas como Death Angel.
La química fue instantánea, aunque Chino admite que en ese entonces no tenía una identidad definida. Intentaba cantar como Morrissey de The Smiths mientras exploraba el rap. Esa mezcla de vulnerabilidad melódica y agresividad rítmica es lo que terminó dándole a Deftones su firma única. Así lograron sobrevivir a etiquetas como el nu metal, el emo o el metalcore sin alterar jamás su esencia.
La sombra de Chi Cheng
Casi una década después de sus origenes,»Diamond Eyes» no era el disco que la banda planeaba grabar originalmente. Tras el accidente automovilístico de su bajista Chi Cheng en 2008, el grupo decidió archivar el proyecto Eros. Luego comenzaron desde cero con Sergio Vega en las cuatro cuerdas.
Bajo la producción de Nick Raskulinecz, la banda buscó capturar la energía cruda de sus inicios. Fue un proceso de sanación donde Moreno y Carpenter dejaron de lado las tensiones internas para enfocarse en la música. El resultado fue una producción pulida pero devastadora, que equilibraba la distorsión de ocho cuerdas de Stephen con las texturas atmosféricas de Chino.
El álbum abre con el tema homónimo, «Diamond Eyes», un riff descendente que marca la pauta de lo que vendría. Así llegó un sonido expansivo y directo. Canciones como «Royal» y «CMND/CTRL» mostraron la faceta más agresiva y técnica de la banda. Además, «Rocket Skates» se convirtió de inmediato en un himno de culto con su energía frenética.
Sin embargo, es en temas como «Sextape» donde el legado innovador de Deftones brilla con más fuerza. Entregaron una balada hipnótica que hoy es considerada una de las mejores composiciones de su carrera. El cierre con «This Place Is Death» resume el sentimiento del álbum. Representa una aceptación de la mortalidad envuelta en capas de sonido envolvente.
Un duelo melancólico pero poderoso
Tras su lanzamiento, «Diamond Eyes» fue aclamado por la crítica como un regreso triunfal. Logró lo que parecía imposible: sonar fresco y moderno. A la vez mantuvo los cimientos que pusieron en 1988. A 16 años de su estreno, el disco es visto como el pilar que permitió a Deftones seguir siendo una de las bandas más importantes del género. Así demuestran que, a pesar de los abusos de sustancias, los conflictos y las tragedias, siempre han sabido hacerlo a su manera.
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