Esta fue una noche donde el tiempo pareció detenerse para rendir tributo a una de las alianzas más fructíferas del rock en nuestro idioma. El pasado viernes 8 de mayo, el Teatro Caupolicán se vistió de gala para recibir a GYT. Ellos son la evolución natural del legado de GIT. Fue una velada que no solo celebró la música, sino una sociedad artística construida sobre la amistad. Además, reafirmó la vigencia creativa.
El show se enmarcó en una gira internacional que, tras registrar salas llenas en Argentina, aterrizó en Santiago para conmemorar los 40 años de ese himno generacional titulado «Es por Amor».
Una evolución necesaria y la nostalgia de los 80
La presentación marcó una nostálgica vuelta a la era dorada del rock latino, aunque con una diferencia fundamental en su denominación. La sigla «GYT» hace referencia hoy a los dos integrantes de la formación original presentes. Se trata del experimentado guitarrista Pablo Guyot y del vocalista y bajista Alfredo Toth.
En esta ocasión, se sintió la ausencia del baterista fundador Willy Iturri (cuya inicial completaba el nombre original de la banda). Él se encuentra radicado hace años en la ciudad de Concepción y permanece distanciado del proyecto. Pese a este cambio, el espíritu de la agrupación que ayudó a internacionalizar el género en los años 80 se mantuvo intacto sobre el escenario.
El Caupolicán vibró con los clásicos y el tributo a Charly
El itinerario de la noche contempló 15 temas que invocaron la memoria emotiva de un público maduro y contemporáneo a la época en que el rock latino reinó en el continente. El recinto vibró con la virtuosa guitarra de Guyot. También con la voz de Toth, que se mantiene sorprendentemente intacta, rescatando piezas fundamentales como «Ana», «Viento Loco» y «Aire de Todos». El clímax, por supuesto, llegó con la interpretación de «Es por Amor». Esta canción ha trascendido generaciones y fue el motor principal de este reencuentro.
Uno de los momentos más significativos fue el bloque dedicado a Charly García, con potentes versiones de «Demoliendo Hoteles» y «Promesas sobre el Bidet». Este tributo tiene una raíz profunda: Guyot y Toth (junto a Iturri) conformaron la legendaria banda que acompañó a García en las sesiones y giras de los discos Clics Modernos y Piano Bar en 1983. Esto fue justo antes de dar vida formalmente a GIT en 1984.
Vigencia de un legado continental
Con este concierto, GYT consolidó un recorrido continental que continuará durante abril en Perú. Así, reafirma que su música no es solo un ejercicio de nostalgia, sino una obra viva que sigue resonando con fuerza.
Fue una noche de resiliencia y celebración, donde Santiago pudo agradecer a dos maestros que, hace cuatro décadas, abrieron el camino para lo que hoy conocemos como el fenómeno del rock en español.
