En conversación con Antonio Quinteros en Palabra Que Es Noticia de Radio Futuro, el abogado penalista y académico de la Facultad de Derecho de la UDP, Cristián Riego, realizó un crudo diagnóstico sobre la gestión de seguridad pública.
El experto abordó las recientes declaraciones del Ministro de Seguridad, Martina Raú, y cuestionó la solidez de la estrategia gubernamental inicial,.
El concepto de «humo» en las promesas gubernamentales
Uno de los momentos más tensos de la conversación ocurrió cuando se analizó la viabilidad de los planes presentados por la actual administración. Ante la consulta directa sobre si las promesas de campaña y los planes iniciales eran simplemente «humo», Riego fue categórico en su respuesta.
«Totalmente… Totalmente«, respondió el académico. Para Riego, la falta de una estructura sólida era evidente desde el comienzo. Según sus palabras: «es claro que no había nada, digamos, porque de hecho no tenían ni siquiera persona y ahora han debido a recurrir una persona muy cercana al presidente«.
Crítica a la campaña electoral y las «soluciones mágicas»
Riego no solo analizó el presente, sino que también retrocedió a la etapa de campaña para explicar el origen de la actual crisis de expectativas. El abogado calificó la estrategia electoral como un mecanismo basado en el miedo más que en propuestas técnicas realizables.
De acuerdo con el especialista, se trató de «una campaña escandal orientada a provocar temor en la población y a ofrecer, como quien dice, soluciones mágicas a un problema que en realidad no existía«. En este sentido, Riego aclaró que, si bien la inseguridad es real, «lo que no existía era un descontrol del Estado» antes del cambio de mando.
Además, el académico fue enfático en señalar que «la campaña entonces fue una campaña escandalosa, yo diría demagógica«. Según su visión, este enfoque dificultó la instalación de políticas serias al inicio del periodo presidencial.
La importancia de la continuidad institucional
A pesar de sus críticas, Riego valoró positivamente que el actual ministro reconozca la Política Nacional de Seguridad heredada. Para él, esto es una señal de madurez política que debe mantenerse por encima de las disputas partidarias,.
El académico explicó que una política nacional es una ley que «no debe cambiar con cada gobierno«. En sus intervenciones, destacó que el trabajo debe hacerse sobre capas sucesivas: «A mí me parece que eso es impecable, es lo que corresponde, es lo que un país civilizado, digamos, y que progresa hace, cierto, que no pretende refundar cada vez las cosas, sino construir sobre lo avanzado«.
Sin embargo, apuntó a la falta de preparación del equipo inicial como un obstáculo mayor. Al respecto, mencionó que el nombramiento de la exministra Steiner fue un error: «reveló que ni siquiera conocía la política nacional de seguridad que que estaba aprobada y eso fue un error evidente no haber nombrado una persona que no tenía esas capacidades«.
El desafío del crimen organizado y las cárceles
Para Riego, la solución a la delincuencia no vendrá de medidas efectistas de corto plazo. El abogado sostuvo que «en materia de seguridad no existen las soluciones de corto plazo» y que prometer resultados inmediatos es engañoso.
«Las soluciones de corto plazo son siempre… falsas. Nadie puede decir, ‘Mire, yo con la mano dura voy a llegar y voy a resolver esto en 5 minutos, en 10 minutos’, eso es falso«, sentenció el experto penalista.
En cuanto a las prioridades técnicas, identificó la situación penitenciaria como un foco crítico. Según su análisis, el sistema actual es vulnerable al control de las bandas criminales.
«En una cárcel como la chilena, que es muy precaria… Ahora resulta que hay grupos organizados que se instalan en esas cárceles tan precarias, tan desorganizadas, con tanta corrupción y las controlan«, advirtió Riego. Por ello, instó a avanzar en la construcción de recintos especiales y la segregación de internos peligrosos.
La marginalidad juvenil como prioridad nacional
Finalmente, Riego puso el foco en el reclutamiento de menores por parte de organizaciones mafiosas. Identificó que el país enfrenta un problema grave de «marginalidad juvenil» derivado de familias fracturadas.
«Tenemos en nuestro país una marginalidad juvenil… estos chicos quedan solos a ciertas edades, eh, bajas, digamos, y bueno, o son reclutados por otros mayores o ellos mismos se organizan eh como organizaciones criminales«, explicó.
Para el académico, fortalecer el sistema escolar y buscar activamente a los jóvenes que abandonan las aulas es una «gran prioridad» que el gobierno debe encarar de forma urgente para evitar que sigan alimentando las filas del crimen organizado.
