En una reciente entrevista en Palabras Sacan Palabras de Radio Futuro, el reconocido escritor y periodista Francisco Ortega presentó su más reciente obra, Catrala, una ambiciosa reimaginación de la figura de la Quintrala bajo los códigos del horror gótico.
Sin embargo, más allá de la ficción, Ortega lanzó una tesis provocadora: Chile posee una riqueza mitológica tan vasta que podría compararse con las grandes franquicias de Hollywood, funcionando como un recurso económico inagotable.
El día que los Selk’nam llegaron a una galaxia muy lejana
Uno de los momentos más virales de la conversación fue cuando Ortega relató su experiencia trabajando con el estudio chileno Punk Robot en un proyecto para la franquicia creada por George Lucas. La recepción de los elementos culturales chilenos en el extranjero fue inmediata y sorpresiva.
«Yo trabajé con la gente de Punk Robot en el corto para Star Wars: Visions… la propuesta que nosotros presentamos a Lucasfilm estaba basada en la mitología Selk’nam«. El impacto visual y narrativo de estas raíces ancestrales dejó atónitos a los ejecutivos estadounidenses: «Cuando se presentaron los dibujos del Jaim, a los gringos les voló la cabeza. Nos decían: ‘¿Por qué nunca hemos escuchado de esto? ¿De dónde salió esto?'».
Para Ortega, este episodio es la prueba de que el imaginario local tiene un valor universal que Chile aún no ha dimensionado. «Tenemos una mitología muy rica… yo creo que la mitología chilena es una industria creativa que está ahí para ser la nueva minería chilena, una minería creativa».
Moby Dick e Imbunches: Chile en el ADN de los clásicos mundiales
El autor de Logia sostiene que muchas de las grandes historias de la literatura universal tienen una conexión directa, y a veces olvidada, con el folclore nacional. Según Ortega, el mundo ya consume «mitos chilenos» sin saberlo.
«Moby Dick es chileno. Moby Dick viene de un mito Lafkenche, la ballena Mocha Dick, que escucharon los balleneros gringos que llegaron acá». Pero las conexiones no terminan ahí; incluso el horror gótico europeo podría tener una deuda con Chiloé. Ortega relató la historia de John Byron, un náufrago que vivió en el archipiélago en el siglo XVIII y regresó a Inglaterra con relatos asombrosos.
«Vuelve a Inglaterra con un montón de cuentos, entre ellos el cuento del Imbunche, que se lo cuenta a su nieto, Lord Byron. Y Lord Byron es quien organiza la cita en Villa Diodati, donde a Mary Shelley se le ocurre Frankenstein«. Aunque no afirma que el monstruo de Shelley sea chilote, destaca que es muy probable que existiera un «diálogo» cultural en la génesis de esa obra maestra.
«Catrala» y la construcción del gótico chileno
La nueva novela de Ortega, Catrala, es precisamente un ejercicio de recuperación de ese folclore. Escrita con una estructura similar a la de Bram Stoker, la obra utiliza diarios de vida, cartas e informes médicos para narrar una historia de terror ambientada en distintas épocas de Chile.
El autor enfatiza que no necesitó importar monstruos extranjeros para su relato. «En esta novela, por ejemplo, nunca aparece la palabra vampiro… Todos los elementos sobrenaturales son del folclore chileno: Chonchones, Tuetué, Witralwe… es la construcción de un gótico chileno que nunca existió usando lo folclórico», asegura.
Ortega cuestiona por qué figuras tan potentes como la Quintrala (Catalina de los Ríos y Lisperger) no han sido abordadas con mayor rigor histórico o explotadas como íconos culturales. «La Quintrala es una figura que ha sido más contada por la ficción que por la historia. De hecho, no hay ninguna biografía histórica de la Quintrala».
Hacia una industria cultural del «merchandising» mítico
El desafío que plantea Francisco Ortega no es solo literario, sino también de políticas culturales y comerciales. El autor lamenta que, a diferencia de otros países, Chile no haya capitalizado sus leyendas en productos de consumo masivo.
«¿Por qué tú vas a Chiloé y no hay juguetes de los bichos? Cuando yo estuve en el Lago Ness, está lleno de merchandising de una leyenda tradicional escocesa». Para el escritor, el camino hacia la valoración de nuestra identidad pasa por integrar estos personajes en la vida cotidiana de las nuevas generaciones. «Ojalá en Halloween los niños empezaran a disfrazarse de estas criaturas… tenemos una cantidad de monstruos y criaturas muy interesantes», comenta.
Con Catrala, Ortega busca no solo entretener, sino también demostrar que la «minería creativa» de Chile tiene el potencial de llevar nuestras historias a todo el mundo, tal como lo hizo en su momento con Lucasfilm.
