La historia se repite, pero con una nitidez que quita el aliento. El pasado 3 de abril de 2026, la NASA publicó las primeras fotografías tomadas por la tripulación de la nave Orión. Así, se marcó el regreso de la mirada humana al espacio profundo.
Se trata de un registro histórico: la última vez que una persona fotografió nuestro planeta desde esta distancia fue en diciembre de 1972, durante la mítica misión Apolo 17.
Una perspectiva desde 160.000 kilómetros de distancia
Las imágenes fueron capturadas por el comandante Reid Wiseman tras completar la maniobra de inyección translunar. A diferencia de la icónica foto «The Blue Marble» de 1972 (tomada a 29.000 km), esta nueva postal fue lograda a más de 66.000 kilómetros de la superficie. Así, muestra a la Tierra en toda su extensión.
En las capturas se pueden distinguir claramente los continentes de África y Europa, pero lo que más ha sorprendido a los científicos son los detalles atmosféricos: auroras boreales brillando en los polos y la presencia de la luz zodiacal, ese resplandor difuso causado por el polvo cósmico que solo es visible en la oscuridad total del espacio.
«Se podía ver el globo entero, de polo a polo», describió Wiseman. El mensaje de la NASA al publicar las fotos fue simple pero potente: “Hola, mundo”, un recordatorio de que, sin importar la distancia, seguimos siendo un solo hogar.

Artemis II: Rompiendo barreras en la órbita lunar
Este viaje no solo es un prodigio técnico, sino también un símbolo de los tiempos actuales. A bordo de la Orión viajan los primeros seres humanos en salir de la órbita terrestre en más de medio siglo. Además, incluye hitos de representación histórica: Victor Glover (el primer astronauta negro en esta misión), Christina Koch (la primera mujer) y Jeremy Hansen (el primer no estadounidense) en aventurarse tan lejos en el cosmos.

Actualmente, la nave se desplaza a una distancia de 160.000 kilómetros de nuestro planeta, siguiendo una trayectoria que los llevará a rodear la Luna antes de emprender el regreso a casa.
Un hito que une generaciones
La comparación con la misión Apolo 17 es inevitable. Mientras que en los 70 la humanidad dio sus últimos pasos en la superficie lunar, Artemis II y la nave Orión funcionan como el ensayo final para el regreso definitivo.

Esta vez, la misión de diez días no contempla un alunizaje. Sin embargo, la calidad de los datos y las imágenes enviadas este viernes confirman que el camino hacia la Luna vuelve a estar abierto para la especie humana.
A 54 años de la última fotografía tripulada de la Tierra completa, el mensaje sigue siendo el mismo: la fragilidad y belleza de nuestro «punto azul pálido» visto desde la inmensidad del vacío.
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