El 4 de abril de 2006, el panorama del rock en nuestro idioma cambió para siempre. Tras la experimentación electrónica de «Siempre es Hoy», Gustavo Cerati decidió regresar a las fuentes: la guitarra, el equipo valvular y el formato de banda de estadio.
Hoy celebramos dos décadas de «Ahí Vamos», el cuarto álbum solista de Gustavo, una obra que nació siendo un clásico y que hoy es el testamento definitivo de su maestría melódica y técnica.
La grabación de un bloque sonoro
Grabado principalmente en su estudio Unísono, el proceso de «Ahí Vamos» fue una búsqueda deliberada de «impacto». Gustavo quería un disco que se sintiera como un bloque de sonido, directo y potente. Para ello, se rodeó de una banda de lujo: Richard Coleman, Fernando Nalé, Leandro Fresco y Fernando Samalea.
La ingeniería de sonido, a cargo de Héctor Castillo, logró capturar ese «crunch» de las guitarras que Cerati tanto buscaba. Fue un retorno a la simplicidad estructural, pero con una sofisticación técnica que solo él podía alcanzar. El resultado fue una colección de 13 canciones que, desde el primer acorde de «Al fin sucede», declaraban que el rock de guitarras estaba más vivo que nunca.
Cine Noir y literatura argentina en cuatro minutos
Uno de los puntos más altos del álbum es, sin duda, «Crimen». Aunque inicialmente Gustavo dudaba de incluirla por ser una balada de piano en un disco tan guitarrero, terminó convirtiéndose en su mayor éxito solista. Su videoclip es una pieza cinematográfica contemporánea; un homenaje exquisito al cine noir, con una estética de detectives, humo y sombras que evoca la Buenos Aires más literaria.
Ese toque sombrío y detectivesco nos remite inevitablemente a la atmósfera de las obras de Ernesto Sabato o la construcción psicológica de los personajes de Julio Cortázar. En «Crimen», Gustavo no solo canta una pérdida; narra un misterio no resuelto con la elegancia de un autor de la era dorada de las letras argentinas.
Himnos de estadio y giras legendarias
El éxito de «Ahí Vamos» fue inmediato y masivo. Canciones como «La Excepción», «Caravana», «Me Quedo Aquí» y la etérea «Lago en el Cielo» (que se convertiría en su última interpretación en vivo años después) se transformaron en himnos coreados por multitudes.
La gira de presentación fue una de las más exitosas de su carrera, llevándolo a recorrer toda América y España con un sonido arrollador. Fue en estos escenarios donde quedó claro que Cerati había logrado lo imposible: superar la sombra de Soda Stereo con una identidad solista tan poderosa que no necesitaba de la nostalgia para llenar estadios.
El legado de Cerati que no se detiene
A 20 años de su estreno, «Ahí Vamos» suena tan fresco y necesario como el primer día. Es el álbum donde Gustavo nos dijo que «mereces lo que sueñas» y donde nos demostró que, a veces, para avanzar, hay que volver a la distorsión del principio. Hoy, 4 de abril, subimos el volumen para celebrar la obra que nos recordó por qué Gustavo Cerati siempre estará, como su música, en el cielo.
Hace poco la gira «Ecos» nos demostró que el espíritu de Cerati sigue más vivo que nunca en nuestra memoria colectiva.
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