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La increíble coincidencia matemática entre «The Dark Side of The Moon» y la misión Artemis II

Han transcurrido más de 50 años desde que nació la obra maestra de Pink Floyd, y en un giro del destino asombroso se conectó con Artemis II.

Artemis Ii The Dark Side Of The Moon
Getty Images

Mientras la tecnología de la misión Artemis II se prepara para retransmitir las imágenes más nítidas que hayamos visto de la superficie lunar, un dato curioso ha comenzado a circular entre astrónomos y melómanos.

No se trata de una nueva teoría conspirativa sobre el aterrizaje del hombre en la Luna. En cambio, es una sincronía matemática que parece sacada de un guion de ciencia ficción escrito por Pink Floyd.

Es bien sabido que la obra maestra de 1973 nunca fue un manual de astronomía. Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason usaron el concepto del satélite como una metáfora para explorar los laberintos de la locura, la codicia y el aislamiento. Sin embargo, más de 50 años después, la física espacial le está dando la razón al disco de una forma que nadie sospechaba.

Un «apagón» de 42 minutos: El álbum como cronómetro

Cuando la cápsula de la expedición Artemis II realice su sobrevuelo por la cara oculta del satélite, entrará en una zona de silencio absoluto. Al quedar bloqueada por la inmensa masa lunar, la nave perderá toda comunicación por radio con la Tierra. Los expertos estiman que este periodo de aislamiento durará entre 41 y 45 minutos.

Aquí es donde ocurre el milagro numérico: ‘The Dark Side of the Moon’ tiene una duración exacta de 42 minutos y 50 segundos. Si la tripulación decidiera presionar play justo al perder la señal con el centro de control, el álbum funcionaría como el cronómetro perfecto de su soledad. Las pulsaciones del corazón que abren el disco marcarían el inicio del silencio radial. Además, las palabras finales de «Eclipse» sonarían justo cuando la señal de la Tierra vuelva a ser captada por las antenas.

El eco de «Eclipse» en el vacío

Resulta casi poético imaginar a los astronautas flotando en el vacío mientras escuchan los versos finales de la obra. La letra de «Eclipse» describe con una lucidez aterradora la experiencia de ver cómo un cuerpo celeste oscurece la realidad. Luego permite que todo vuelva a la luz.

Aunque el mundo está ansioso por ver las fotografías en alta resolución de la misión, para los seguidores de los íconos del rock progresivo, ese mapa emocional ya fue trazado en marzo de 1973. Pink Floyd no necesitó naves espaciales para llegar allá. Les bastó con sintetizadores VCS3 y un par de guitarras para revelarnos que la verdadera cara oculta siempre estuvo dentro de nosotros.


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