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Jack Nitzsche: El arquitecto del sonido que unió a The Rolling Stones con Neil Young y el cine

Un día como hoy en 1937 nació el legendario productor y arreglista que definió el "muro de sonido". Desde los Rolling Stones hasta bandas sonoras icónicas, repasamos el legado del hombre que cambió la historia del rock para siempre.

Hector Muñoz Tapia |

Jack Nitzsche Color Web

Jack Nitzsche Color Web

En la radio del rock, nos detenemos para rendir tributo a una de las mentes maestras más brillantes y, a menudo, subestimadas de la historia de la música. Jack Nitzsche no solo fue la mano derecha de Phil Spector o el arquitecto sonoro detrás de las orquestaciones más memorables de los Rolling Stones; fue un camaleón que definió el sonido del rock, el pop y las bandas sonoras durante cuatro décadas.

Desde el «muro de sonido» hasta la crudeza del punk y el desierto de Neil Young, en la radio del rock elegimos los 10 trabajos esenciales que definen el legado de Jack Nitzsche.

The Rolling Stones – Aftermath (1966)

Nitzsche fue prácticamente el «sexto Stone» en esta era. Su aporte en las teclas y arreglos fue vital para que la banda pasara del blues-rock a la experimentación psicodélica. ¿Ese clavecín en «Lady Jane» o el piano en «Let’s Spend the Night Together»? Puro instinto de Jack, ayudando a Brian Jones a colorear el disco más arriesgado de sus majestades satánicas.

Neil Young – Harvest (1972)

Si Neil Young es el padrino del grunge y el folk rock indómito, Nitzsche fue quien le dio la profundidad épica. Su trabajo en los arreglos orquestales de «A Man Needs a Maid» y «There’s a World» (grabadas con la London Symphony Orchestra) elevó el álbum a la categoría de obra maestra atemporal. Una colaboración que venía desde Buffalo Springfield y que aquí alcanzó su cima.

Ike & Tina Turner – River Deep – Mountain High (1966)

Considerada por muchos como la perfección máxima del Wall of Sound. Aunque Spector se lleva el crédito principal, Nitzsche fue el arreglista que logró organizar ese caos de instrumentos para que la voz volcánica de Tina Turner brillara. Es, posiblemente, el single con la producción más imponente de la década del 60.

One Flew Over the Cuckoo’s Nest (1975)

No todo era rock and roll. Para la obra maestra de Miloš Forman, Nitzsche creó una atmósfera inquietante y minimalista utilizando una sierra musical y copas de cristal. El resultado fue una nominación al Oscar y una de las bandas sonoras más perturbadoras y bellas de la historia del cine.

Mink DeVille – Cabretta (1977)

En plena explosión punk en Nueva York, Jack Nitzsche vio algo especial en Willy DeVille. Al producir este debut, mezcló el espíritu del CBGB con el romanticismo del doo-wop y el soul de los 50. El resultado es un disco elegante, sucio y con un corazón enorme, demostrando que Nitzsche seguía vigente en la era de la New Wave.

Buffalo Springfield – «Expecting to Fly» (1967)

Neil Young le entregó una maqueta acústica y Nitzsche la transformó en una catedral sonora. Es una de las piezas de pop barroco más hermosas de la historia. Sin la mano de Jack, esta canción no tendría esa atmósfera de sueño lúcido que la hace flotar por encima de todo lo que se hacía en la época.

Graham Parker – Squeezing Out Sparks (1979)

Para muchos, este es el mejor disco de Graham Parker & The Rumour. Nitzsche eliminó los adornos innecesarios y se enfocó en la intensidad y la urgencia de las canciones. Un trabajo de producción directo al grano que capturó la energía del pub rock y la transformó en un clásico del rock de autor.

Jack Nitzsche – The Lonely Surfer (1963)

Su faceta solista no puede quedar fuera. Con este álbum, Nitzsche llevó el surf rock a un nivel orquestal cinematográfico. El tema que le da nombre al LP es una pieza de culto que prefiguró su éxito posterior como compositor de cine y lo estableció como un arreglista capaz de hacer que una guitarra surf sonara tan grande como una filarmónica.

The Rolling Stones – «You Can’t Always Get What You Want» (1969)

Aunque el crédito de producción es de Jimmy Miller, fue Jack Nitzsche quien se encargó de los arreglos corales (London Bach Choir) y del piano. Esa transición del inicio acústico a la explosión coral apoteósica es la firma de Nitzsche: saber cuándo ser sutil y cuándo golpear con todo el peso de la música.

Crazy Horse – Crazy Horse (1971)

Tras dejar a Neil Young por un momento, Nitzsche se unió a la banda de apoyo de este para su debut homónimo. No solo produjo, sino que tocó el piano y compuso temas. Es un disco de rock crudo, vulnerable y lleno de esa melancolía «herida» que solo los grandes arquitectos del sonido pueden capturar.

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