Hay decisiones que alteran el curso de la música para siempre. Hace exactamente 43 años, en una fría mañana en Nueva York, los integrantes de Metallica tomaron una determinación drástica: despertar a Dave Mustaine, entregarle un boleto de autobús de regreso a California y comunicarle que ya no formaba parte de la banda.
El motivo era insostenible: un comportamiento violento y un abuso de sustancias que lo volvían impredecible y peligroso para el resto del grupo.
La audición secreta y el ascenso de Kirk Hammett
Lo que Mustaine no sabía en ese momento es que su reemplazo ya estaba listo. Además, a espaldas de Dave, Lars Ulrich y James Hetfield habían contactado a un joven y talentoso guitarrista de la Bay Area llamado Kirk Hammett. Para cuando Mustaine procesaba su expulsión, Hammett ya estaba integrado en la dinámica del grupo. Finalmente, Hammett estaba listo para grabar las guitarras de lo que sería el debut histórico de la banda.
Aunque Hammett terminó siendo el guitarrista emblemático en casi toda la discografía de la agrupación, el ADN de Mustaine quedó impregnado en el primer álbum. En ese disco, Kill ‘Em All, varios de los riffs y composiciones llevan su firma inconfundible.
De la venganza al nacimiento de un gigante
El resentimiento de Mustaine fue profundo. Expulsado de la banda que él mismo ayudó a cimentar, el guitarrista utilizó ese odio y sed de venganza como combustible creativo. Durante aquel largo viaje de 4 días en autobús de regreso a casa, Dave comenzó a escribir las ideas que darían vida a su propio monstruo.
Junto al bajista David Ellefson, fundó Megadeth. Si Metallica apostaba por la potencia y los himnos de estadio, Mustaine decidió llevar la técnica al límite, con una ejecución virtuosa y voces agresivas. Además, empleó una complejidad compositiva que elevó al thrash metal a niveles casi matemáticos. Mustaine demostró que, aunque era un chico problemático, era también un genio visionario.
Un legado de rivalidad y respeto
Durante décadas, la rivalidad entre Dave Mustaine y sus antiguos compañeros alimentó las portadas de revistas y las discusiones entre fanáticos. Sin embargo, el tiempo decantó las aguas: hoy, tanto Metallica como Megadeth son pilares fundamentales de los «Big Four». Aquel 11 de abril de 1983 no fue el fin de una carrera. Más bien, fue el nacimiento de una leyenda que obligó a Metallica a ser mejores y le dio al mundo una de las bandas más técnicas y potentes de la historia.
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