El actor Alfredo Castro compartió con Andrea Moletto y Álvaro Paci su profunda decepción ante el rumbo que ha tomado Chile bajo la administración de José Antonio Kast, esto en el episodio más reciente de Palabras Sacan Palabras.
Con un tono que mezcló la tristeza con el cansancio de décadas de gestión cultural, el director teatral no solo criticó los recientes recortes presupuestarios al sector. Además, analizó el clima de violencia y descontento social que, a su juicio, ha transformado la identidad del país.
El recorte como un castigo simbólico
Alfredo Castro fue enfático en señalar que las disminuciones presupuestarias en cultura y televisión no son solo un problema de números. Según él, también son un mensaje político dirigido contra el gremio artístico. Con medio siglo de trayectoria a sus espaldas, el actor lamentó tener que seguir disputando recursos básicos para la creación. «Llevo 50 años luchando por una luca para montar una obra», expresó con frustración, añadiendo que detrás de estas decisiones gubernamentales hay una intencionalidad clara de castigar a un sector que históricamente ha dado batallas sociales fundamentales.
El desencanto con el nuevo Chile
Durante la conversación en Palabras Sacan Palabras, Alfredo Castro confesó sentirse en un territorio desconocido desde el cambio de mando. Para Castro, el Chile actual se ha convertido en un lugar marcado por el engaño y una violencia que le resulta ajena. Este escenario lo ha llevado a un punto de inflexión personal respecto a su rol como referente político. «Yo ya di todas las luchas, ya le dejo el guante a la gente joven», declaró, admitiendo un agotamiento profundo y una sensación de «vejez» frente a la hostilidad del clima político vigente.
Autocrítica a la izquierda y la desconexión con las bases
Finalmente, el actor no solo dirigió sus dardos hacia el oficialismo, sino que también realizó una dura autocrítica hacia el sector progresista del país. Según Castro, existe una responsabilidad compartida en el éxito del proyecto de Kast. Esto, derivado de una «falta de inteligencia» y un desgano por parte de la izquierda y el centro chileno. El intérprete sentenció que estos sectores se olvidaron de sus bases sociales, permitiendo un vacío que hoy se traduce en el retroceso que él percibe en materia de derechos culturales y sociales.
