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«Derrocado por la CIA en 1973»: la dura herida que The Strokes nos recordó durante su presentación en Coachella

En su segunda presentación en el festival, que muchos dicen, supero a la primera, The Strokes criticó la intervención de EE.UU en Latam.

The Strokes

El paso de The Strokes por el escenario principal de Coachella ayer dejó mucho más que una lista de éxitos indie.

En una presentación que será recordada no solo por su despliegue musical, sino por su postura política, la banda neoyorquina convirtió su show en un altavoz contra la política intervencionista de Estados Unidos.

«What side are you standing on?»: La pregunta de Casablancas

El clímax político ocurrió durante la interpretación de «Oblivius». Mientras Julian Casablancas lanzaba con insistencia el coro «What side are you standing on?» (¿De qué lado estás?), la atmósfera del escenario cambió drásticamente. Las pantallas gigantes del Coachella Stage dejaron de proyectar la figura de la banda. En su lugar, mostraron una galería de presidentes y líderes latinoamericanos cuyas vidas fueron truncadas o perseguidas por la intervención directa de la inteligencia y el gobierno estadounidense durante el siglo XX.

La memoria de Chile en el centro del escenario

Entre las figuras que desfilaron en el video, la imagen de Salvador Allende se alzó como uno de los puntos más emotivos y directos. El grupo hizo un recorrido histórico por la figura del líder de la Unidad Popular. Así, recordaron que, a pesar de sus afiliaciones ideológicas, su llegada al poder fue un proceso democrático legítimo.

El despliegue audiovisual fue contundente al exponer la planificación del golpe de Estado de 1973, orquestado por el ejército chileno en coordinación con agencias gubernamentales de Estados Unidos. The Strokes no buscaron sutilezas: proyectaron la herida abierta que dejó la caída del gobierno de la Unidad Popular. Además, mostraron los años de dictadura que, como bien apuntó el mensaje implícito en el show, siguen siendo una cicatriz que Chile aún intenta cerrar.

Más que un concierto, un manifiesto

El acto de The Strokes en Coachella fue una crítica frontal a una política exterior que ha marcado la historia del continente. Al utilizar uno de los escenarios más masivos y comerciales del mundo para poner nombres y rostros a las víctimas de la intervención norteamericana, Julian Casablancas y compañía lograron que el público (a menudo distraído por la parafernalia festivalera) se viera obligado a mirar hacia el sur y cuestionar la responsabilidad histórica de la potencia del norte. Fue, sin duda, un recordatorio de que la música, en sus momentos más potentes, sigue siendo el arma de denuncia más eficaz.


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