Después de un debut que sentó las bases con Sonic Brew, Black Label Society regresó en el año 2000 con un sonido que se sentía más grande y más grueso. Además, sobre todo, mucho más peligroso.
Stronger Than Death no llegó a pedir permiso; llegó a patear la puerta del metal industrial y sureño. Así estableció el estándar de lo que sería la «Sociedad de la Etiqueta Negra». A 26 años de su lanzamiento, este álbum se mantiene como un pilar fundamental en la discografía de Zakk Wylde.
El sonido del martillo
Lo que define a Stronger Than Death es su densidad. Si el debut tenía tintes de experimentación, aquí Wylde perfeccionó su fórmula. Las guitarras tienen una afinación extremadamente baja y suenan como una locomotora descarrilando. Por otro lado, los solos tienen una técnica abrumadora. La producción es cruda, sin adornos innecesarios. Es el sonido de una banda tocando en un garaje, pero con la potencia de una descarga en estadios.
Zakk no solo brilló en las cuerdas; su voz, marcada por el whisky y el tabaco, se asentó en este disco con una personalidad propia. Mezcló la furia del metal con el lamento del blues más arrastrado. Canciones como «All for You» o «Stronger Than Death» resumen a la perfección esa dualidad entre el ataque frontal y la pesadez melódica.
La importancia del factor Wylde
En este segundo esfuerzo, la banda terminó de consolidar su identidad. La técnica de Zakk (sus armónicos artificiales, el uso intensivo del wah-wah y esos solos que parecen no tener fin) se convirtió en la marca registrada de la casa. En un momento donde el nu-metal dominaba las listas de éxitos, Black Label Society se mantuvo firme en su trinchera de heavy metal tradicional. Además, se negó a suavizar su sonido para complacer a las radios. Esa terquedad creativa fue lo que convirtió a Stronger Than Death en un disco de culto.
Un legado forjado en acero
A 26 años de su estreno, el álbum se siente como un documento histórico de la transición del metal hacia el nuevo milenio. No solo fue un disco más en la carrera de Zakk; fue el trabajo que le demostró a la industria que él no era solo «el guitarrista de Ozzy». También fue un frontman capaz de sostener una maquinaria sonora propia. Hoy, muchos de estos temas siguen siendo fijos en sus repertorios. Así, recuerdan que, efectivamente, este disco resultó ser «más fuerte que la muerte».
Black Label Society se estará presentando en suelos chilenos el próximo 30 de abril, en el Teatro Coliseo, las entradas siguen disponibles a la venta a través de PuntoTicket.
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