El estreno de «La misteriosa mirada del flamenco» no es solo una novedad en la cartelera. Es un punto de inflexión para la industria local. Según el crítico René Naranjo, estamos ante una obra que “sale absolutamente de todos los cánones”. Y se posiciona como algo “tremendamente original en el panorama del cine chileno”.
Un director excepcional haciendo historia
Detrás de esta pieza está Diego Céspedes, un cineasta de 30 años egresado de la Universidad de Chile cuya trayectoria Naranjo califica como “absolutamente excepcional”. Con este filme, Céspedes consolida un hito sin precedentes: “Ha ganado dos competencias del Festival de Cannes. Esto no lo ha logrado, por supuesto, ningún cineasta chileno y creo que ningún latinoamericano”. Su ópera prima llega precedida por el éxito de su cortometraje El verano del león eléctrico, que también triunfó en el certamen francés.
Entre el realismo mágico y la crudeza del desierto
La película nos transporta a una casa remota en el norte de Chile a principios de los 80, donde conviven mujeres trans, travestis y mineros en plena expansión del VIH. Naranjo describe la estética del filme como una combinación única de contrastes: “Realmente tiene una dosis entre realismo mágico, pero igual es brutal; o sea, tiene una mezcla entre la brutalidad y la magia”.
A pesar de lo duro de su contexto, el crítico destaca que la película “no te aniquila porque tiene una mirada tierna sobre los personajes”, logrando un tono que “no te deja hundido”. En su esencia, es “en gran medida una película sobre el amor entre personajes fuera de la sociedad”. En este aspecto, resalta la actuación de Paula Dinamarca como la «Mamá Boa», a quien define como una “actriz extraordinaria” que aporta la “cohesión amorosa y el soporte afectivo a los personajes”.
Desmitificando los prejuicios sobre el cine nacional
Este estreno también sirve para confrontar las críticas habituales hacia las producciones locales. Ante la idea de que el cine nacional «solo habla de dictadura» o que «siempre actúan los mismos», Naranjo es enfático: “La verdad que no, la verdad que no. Hay películas muy diversas”.
Con cerca de 30 estrenos chilenos al año entre documentales y ficciones, obras como esta demuestran que la industria está “permanentemente haciéndose nuevas películas” en distintos circuitos. La misteriosa mirada del flamenco es, en palabras de Naranjo, una invitación a experimentar “dureza, ternura y amor en el cine chileno”.
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