En el marco de una entrevista para Heavy de Australia, el guitarrista fundador de Anthrax, Scott Ian, reveló un dato particular cuando fue consultado sobre su preparación para las próximas presentaciones de Anthrax en Australia. Su respuesta aportó información sobre la reciente lesión del músico.
Según informó Ian, los problemas empezaron con la participación de Anthrax en el crucero 70000 Tons Of Metal. “El segundo show que hacemos en el barco el sábado por la noche se hace en la gran cubierta de la piscina. Así que hay 3.000 personas afuera en el barco y estás tocando al aire libre. Y estaba literalmente jodidamente helado. Intentamos que cambiaran el horario para poder tocar en el teatro otra vez, pero no pudieron reorganizar todo el programa. Y nosotros no queríamos tocar en el frío congelante, porque obviamente lo hace muy difícil, también para los fans. Pero todos los fans estaban allí afuera, así que dijimos: ‘Bueno, ellos están ahí. No vamos a cancelar’. Así que tocamos.»
El músico detalló lo que finalmente lo lesionó. «Y nosotros somos intérpretes muy físicos. Yo me muevo bastante en el escenario, saltando, pisoteando; estoy por todos lados. Y no había manera de que mis músculos —aunque calenté— realmente entraran en calor. Y al final del día siguiente, después de tocar ese show en el frío, mi espalda se bloqueó y apenas podía caminar durante probablemente una semana. No podía atarme los zapatos. No podía ponerme los malditos pantalones. Nunca había tenido un dolor así, espasmos en la espalda como estos. Fue una locura.”
Sobre el siguiente paso, Ian fue categórico en su sentir y necesidad de descanso. “Finalmente regresé a casa, porque después de eso tenía que ir a Sudamérica para terminar estos shows de Mr. Bungle. Y estaba haciendo estos vuelos de 10 horas y ni siquiera podía moverme, amigo. No podía moverme. Era agonía.»
Sobre los últimos conciertos de Anthrax, esta vez con Megadeth y Exodus, Ian tampoco expresó demasiada gratitud. «Y ya han pasado cinco semanas. Anthrax acaba de hacer toda esta gira por Canadá, y cada noche en la gira estaba viendo masajistas, viendo malditos osteópatas, cualquier cosa para poder superar el show cada noche. Y en mi mejor momento durante esta gira canadiense, estaba quizá al 40 %. No podía saltar. No podía pisotear el escenario. Si acaso, tal vez mi forma de tocar era mejor, porque ¿qué más podía hacer? Movía la cabeza con más fuerza, porque eso no me dolía.”
