¿Cómo pasa el Mejor Productor Chileno 2024 a lanzar música propia? El camino es largo y para nada antojadizo. Tomás Pérez está detrás de canciones de Manuel García, Cami Gallardo, Electrodomésticos, Ceaese, Catalina y las Bordonas de Oro, entre muchos más. Ahora conocemos una obra a su forma, su persona artística al 100 por ciento.
Fundador del estudio La Salitrera y ganador de cuatro Premios Pulsar, lleva años depositando su talento y escuchándose en la propuesta de otros; este 2026 estrena canciones de autoría, partes de su disco debut.
«He dejado pinceladas en proyectos que me gustaban y que confiaron en mí. Mi propuesta artística a veces aparecía de manera más tímida, porque mi intención nunca fue imponer lo mío, sino potenciar la obra del artista con el que trabajaba. Ahora es distinto: es plasmar, 100 por ciento, lo que me gusta, a mi manera y de forma expuesta. Sin estar protegido por la cara de alguien más», cuenta sobre un recorrido que comenzó con el sencillo junto a Ceaese, ‘quierovolarquierogritar’, y que hoy continúa con otra esperada novedad.
‘El paso que cruje’ es el el segundo estreno, esta vez con colaboración entre Tortuganonima y Koala Contreras. «Dos proyectos que encuentro muy interesantes y que escucho genuinamente. Están cerca de mis influencias musicales, lo que hace el diálogo natural», detalla.
Un proceso de featurings orgánicos; algunos gracias al estudio, otros por admiración o por necesidad de la canción en sí.
Tomás Pérez inicia el viaje musical más personal
«Me interesa juntar mundos dentro de un contexto de experimentación sonora ligada al rock. Por ejemplo, si hay alguien que viene del mundo urbano –que ha hecho rap, reggaetón o trap– me interesa invitarlo a entrar en un universo más rockero, experimental, más cercano a mi propio lenguaje. No para cambiar quiénes son, sino para abrir una nueva dimensión dentro de mi música y de las suyas. Un cruce real. Eso fue lo que realizamos con Ceaese».
Potenciar identidades, pero ahora invitando a su mundo más que entrando en otros. Tomás Pérez se anima a transformar lo propio y remover a otros con ese resultado. Con todo lo que eso significa: exponerse como persona, creador vulnerable y emocional. «Siempre entendí mi lugar más detrás de la música, construyendo, sosteniendo la visión de otros».
Da el paso arriesgado, bonito y potente. «Es poder decir: esta es la música que me gusta, que escucho, que quiero mostrar. Partir de cero, evolucionar como artista. Iniciar un camino nuevo», concluye sobre una galaxia de experiencias que contiene estelas rock, psicodelia y ruido como elemento expresivo, pero que sabe de música docta, electroacústica, minimalismo, impresionismo y folclore. Al final, se trata de años de oficio y trabajo que se reúnen en estas canciones.
Viajes internos, sensaciones difusas. Piezas que son estados para plasmar la naturaleza, algunas luchas y alegrías, lo que se siente y experimenta. Sensibilidades desde nuevos lugares, con la necesidad de conectar y empujar en colectivo, mediante nuevos lenguajes para entender la vida.
