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«No quiero salir a la calle»: Barry Keoghan se confiesa sobre las burlas hacia su aspecto físico

El actor protagonista de Saltburn y de Peaky Blinders: The Inmortal Man, confesó el difícil periodo que ha significado lidiar con burlas.

Barry Keoghan
Getty Images

En una reciente entrevista con SiriusXM, Barry Keoghan abrió su corazón para revelar el profundo impacto psicológico que el abuso y las críticas sobre su apariencia física han tenido en su vida privada y profesional.

Incluso para un actor acostumbrado a interpretar personajes perturbadores y complejos, la realidad de internet puede ser mucho más aterradora.

Un retiro forzado por el «hate»

Keoghan explicó que el nivel de odio en línea ha escalado a un punto que supera lo que cualquier figura pública debería considerar «normal». «Me ha hecho recluirme. Me ha hecho cerrarme en mí mismo, no querer asistir a lugares, no querer salir a la calle», confesó el actor irlandés.

Aunque intenta mantenerse alejado de las redes sociales, admitió que tras los estrenos o eventos importantes suele entrar para ver cómo se recibió su trabajo, encontrándose casi siempre con reacciones que describe como «nada agradables».

Esta situación ha llegado a un extremo donde el actor siente que ya no necesita «ocultar» su vida privada, porque literalmente ha dejado de frecuentar lugares públicos para evitar la ansiedad que le genera el juicio externo.

El arte y la familia de Keoghan en riesgo

Lo más preocupante para Keoghan es cómo esta presión estética podría filtrarse en su carrera. «Cuando eso empieza a filtrarse en tu arte, se convierte en un problema, porque entonces ya ni siquiera quieres estar frente a la pantalla», señaló, advirtiendo que el miedo a ser juzgado puede castrar la libertad creativa de un intérprete.

Además de su carrera, el actor manifestó su angustia por el futuro de su hijo pequeño, Brando. Keoghan teme el momento en que su hijo sea lo suficientemente mayor para leer las cosas terribles que se dicen sobre su padre en internet. «Es decepcionante para los fans, pero es aún más decepcionante que mi pequeño tenga que leer todo esto cuando crezca», concluyó.

En un mundo que exige perfección constante, el testimonio de Barry Keoghan es un llamado de atención sobre la salud mental en la industria del entretenimiento y la urgencia de humanizar a quienes vemos a través de la pantalla.


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